miércoles, 23 de enero de 2008

RICARDO EL BARBERO Y EL MISTERIO DE LAS HUELLAS POSMODERNAS


El título me recordó la famosa zarzuela de Francisco Asenjo Barbieri y a la paradoja del Barbero del filósofo inglés, Bertrand Russel.
I
"Descuiden ya se resolvió el misterio de las huellas,
porque se dice que pateo para todos lados."
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II
¿Qué es lo que pretendo con esta última nota a Ricardo?,
Un motor de sugerencias hacia la puerta conceptual
del posmodernismo con una nota final hacia este tipo de
replicas que finalizan con este artículo, gracias.
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III
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"Evité cuidadosamente el chiste de sonar posmoderno
y sarcástico, en un país [espacio] así": Cerati, SodaStereo.

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Estimo las opiniones de Ricardo, y voy hacer algunos comentarios finales para no hacer la lista de replicas y estar en la jerga postiza de los posmodernos, donde intentan pegarme en los últimos días, como dice Nicolás Águila Prieto, es necesario esta dialéctica para no terminar como preciosos ridículos…
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Sabemos bien de esas prácticas, donde los teóricos posmodernos sienten aversión por el lenguaje común y te atiborran de términos metacognitivos aunque no venga al caso. No importa que escriban para una publicación no especializada o que hablen en una reunión de amigos. Con ellos no hay arreglos. Confunden lo informal con lo solemne, el artículo con el papel, la tertulia con la cátedra y la charla con el teque. Y han puesto de moda una nueva manía de complicarnos gratuitamente lo fácil y sencillo haciendo gala de un empaque terminológico en contextos donde no cabe. Y todo por la falsa creencia de que se es más teórico sólo con llenar de burbujas palabreras el vacío conceptual de una galimatías pretenciosas.

Desgraciadamente no me invitaron a la fiesta donde mandan al diablo los metarrelatos y a celebrar hasta la borrachera postútopica la crisis de los paradigmas, el fin de las ideologías y el happy ending de la historia. Los paradigmas siguen allí, nuestras ideologías y utopías también.

Mi pensamiento está centrado en la transformación del sujeto social, entender la conciencia colectiva en las suma de voluntades individuales, una construcción de una nueva relación social, Nicolás Águila Prieto dice que “por ahí ya se ven los esnobistas de siempre banalizando el concepto de deconstrucción como si fuera sinónimo de "destrucción"… Si ves aun posmoderno hablando de su última experiencia con la lectura de un ladrillo decimonónico, no te pierdas su apasionado comentario… que te dejará sin aire”

Ricardo con enorme solemnidad pregunta, “¿Y como no quieres que te diga Posmoderno? Si me hablas de una consiga individual…” No pienso complicar las cosas, tengamos únicamente cerca un diccionario, como el de Norberto Bobbio o Nicola Abbagnano, sin duda, con ellos, sabremos despejar estos comentarios, aunque voy a recomendar autores que han escrito del tema posmoderno, esperando no cansar con estas sugerencias, que bien pueden tomar o dejar pasar.

Ricardo debería recordar que la explicación de la posmodernidad se parece a la paradoja del barbero, bien puede ilustrarse (Ilustrarse por cierto es una bonita palabra moderna) con la anécdota de la correspondencia entre Bertrand Russel y Fregue, en la que B. R. le envía una carta planteándole su famosa "Paradoja del Barbero" y F. le contesta: "usted me ha tirado abajo todo, pero yo le prometo que en mi próximo libro le daré una respuesta". Nunca hubo próximo libro y la humanidad se encuentra ahí...

¿Como hemos reaccionado? Con el abismo que se supone se van la ideologías y las comprensiones de un nuevo mundo globalizado.

Es un honor, -el “honor” que también explicaba Bertrand Russel-, que se me identifique con el pensamiento posmoderno, Nietzsche decía entre otras cosas que había conceptos que tenían definición y otros, historia, como la explicación de Dios. San Agustín de Tagaste, luego obispo de Hipona como mejor se le conoce, decía que había que sangrar a Dios, por que de ello dependería llenar los vasos sagrados y beberlos, porque esos vasos sagrados significaban los conceptos y el entendimiento del ser, más tarde esta explicación se la fusilaría como un copy-paste Max Webber.

Pero no, se equivoca(n) no tengo un pensamiento posmodernista, y estoy muy lejos de concentrarme en como llegar a él. Muchas gracias por tan fuerte interpretación Ricardo, pero no es así.

Esta vez no haré ningún tipo de replica con la crítica dura que suelo hacer, pues no es necesario, mi posición esta fundamentada, mis acciones también, no soy ni pequeñoburgues, ni he lucrado con el ejercicio intelectual de nadie, ni el mió propio, la idea de lucro es un a priori y no a posteriori como diría Hegel, éstos y mis demás escritos como se ha comprobado han despertado algún tipo de interés en algunos compañeros algunos del corte “guevarista” (con o sin camiseta) promovidos por sus furia (muy suya) etnocentristas, allá ellos su interpretación, y sus declaraciones que si entonces esto, que si aquello, que si dijimos ayer y hoy no es igual, que si interpretamos a los anarco individualismo o no etc., etc., eso pueden quedarse muy bien en sus convicciones, no me importa si me consideran entonces posmoderno, antisocialita, sectarista, fascista, etc., me interesa con que sentido y profundidad se realizan tales afirmaciones, ya he comentado bastante del argumento que hicieron Dulce Edith y Jorge M., (http://dimensionpolitica.blogspot.com/) los cuales pusieron en primer plano su largo listado de odio y de comentarios nefastos que alcanzaron no sólo mi nombre sino el de otros a quienes considero amigos cercanos, y me pidieron responder, y desde entonces se dieron algunas aclaraciones que no pienso volver a tomar por la vía de la réplica dura. No lo haré, creo que la posición de Dulce Edith ahora es adecuada, algunas veces el silencio es necesario, otras veces no, esta ocasión sus Hi5, tan preocupado estoy de ya no poder entrar…


Agradezco a Ricardo sus opiniones, de identificar a los posmodernos, pero aun no me concibo en esa marca no registrada por muchos teóricos, no me atrevo a escribir sin retomar a varios filósofos, intelectuales a parte del lingüista y teórico que con mayor ánimos se me ha sugerido: Noam Chomsky, he preferido leer a Jürgen Habermas, Alan Tourin, John Rawls, Calasso, Jean Baudrillar, Michel Foucault, Zigmun Bauman entre otros, ya pronto los pondré en el Hi5 para que me etiques bien. Aunque sin duda, ya vez esta posmodernidad, nos obliga a decir que: “Hoy ningún filósofo vivo puede compararse seriamente con los grandes autores del pasado… Habermas no es Hegel, Rawls no es Kant, Apel no es Fichte…”
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Esperemos que Ricardo ya no recorra tantos atisbos de identificar mi propio círculo de pensamiento y de vida, que por razones de Hi5 se supone debemos revelar para tomar parte normal de este medio. Mis pretensiones no son santanistas (efectivamente recordando al "once veces presidente de México"), es decir, que se me pregunte constantemente de mis convicciones políticas, esas ya están expuestas, pero como vemos suelen ser incomodas cuando se leen por la superficie ideológica, NO ERES UN ANARCO = SECTARISMO DOGMÁTICO, pero estas convencido de la REVOLUCION SOCIALISTA. Afirmación y convicción a la voluntad social, es un buen ejercicio de fortaleza kantianna, ¿Entonces el anarquismo esta excluido de la revolución socialista? ¿Y el ejemplo notable es Bakunnin? ¿Por qué no se los comentas a la página de La Haine? por puro interés, a ver que te contestan.

Estoy convencido de la lucha social para la Revolución Socialista mantiene muchos aspectos que bien pueden perpetuarse desde varios ámbitos y de muchas ideas socialistas con tendencias democráticas o pactos sociales, y quizás estas aspiraciones democráticas pueden hacer otro tipo de convivencia, me parece –espero puedan corregirme- que la Revolución Socialista comprende también un nuevo pacto social (muy lejos, abismalmente del que se conoce como un método Russoniano que explicaba Isaiah Berlin como traición a la libertad humana) corresponden a tener responsabilidades de una conciencia de clase que medite esa revolución y eso incluye a todos los subalternos, creo yo, también a los anarquistas y democráticos, no entiendo porque intentar dar una verticalidad a esa lucha.

Quisiera recomendarte algunos autores que he compartido comentarios en su presencia, como Guillermo Almeyra, (que una vez dijo que Max Webber no lo metiera porque es un idiota y bueno me puse rojo) o Francisco Fernández Buey, otros como Juan María Alponte que como saben respeto su trabajo en la universidad y en sus artículos periodísticos, creo que sabemos a quién leer (a veces no) cuando se trata del hoy por hoy.

Algunas veces también nos equivocamos, sin duda, espero por ejemplo que leer a Martha Harnecker no me perjudique para etiquetarme, ni tampoco leer a Althusser, ni tampoco si leemos a Alvin Troffler, Fukuyama, Anthony Giddens, los he leído, y también he leído a Samuel Huntington en su clásico libro Guerra de Civilizaciones, entiendo las posiciones, no me he quedado con su pensamiento y las he criticado, pero vamos por partes como decía Jack el destripador, (frase de Almeyra) según entiendo el pensamiento posmoderno como explicaba el filósofo italiano Gianni Vattimo que en él lo importante no son los hechos sino sus interpretaciones. ¿No se supone que debemos tomar parte entonces en los hechos y no solo la interpretación? valiente interpretación que soy posmoderno de S es P, INDIVIDUAL=POSMODERNO segun Ricardo.

Digamos entonces que pudiera recomendarte, autores como Karl R. Popper, John Rawls, Hannah Arendt, Jeremy Rifkin, Ulrich Beck o Zygmunt Bauman hasta Howard Gardner, Steven Pinker, Mircea Eliade o Pierre Grimal, etc, etc., pero prefiero nombrar algunos que he podido entablar un dialogo sobre la posmodernidad, antes que atreverme a describir lo que pienso del tema, pues muchos de ellos con gran claridad ya lo han escrito, prefiero entonces ponerlos en el blogger y remitirme a escribir sobre los hechos y no las interpretaciones, mi interpretación sobre la posmodernidad no puede reducirse a tu composición de: “ME HABLAS DE UNA CONSIGNA INDIVIDUAL, como no quieres q te diga posmoderno”, de S es P, INDIVIDUAL=POSMODERNO" perdon por repetir esto, y una serie de locuras, pero bueno esque es muy gracioso animarme a escribir así y de esto.

De ninguna manera te hablo de una consigna individual, sino de un profundo entendimiento de tomar parte de “si mismo”, la parte individual toma parte de una conciencia como sujeto social, antes que un órgano social pueda establecer su propia conciencia, conciencia de clase.

¿Con que te quedarías Ricardo? ¿Con la “cosa en si” o “para-si”?

El hombre existe porque tiene conciencia de ser, es un ser "para sí" (y no un ser "en sí"). Según Sartre, negarse a tomar conciencia de sí mismo y, en particular, de lo que representa la libertad humana, viene a ser sinónimo de "mala fe". Se puede decir que existencia y libertad son conceptos equivalentes: para el hombre existir es ser libre; ser libre es afirmar conscientemente la libertad de elegir. El hombre nace libre y está siempre ante la responsabilidad de elegir. Sin conciencia de esta libertad el hombre se "cosifica", se convierte en cosa. (Francisco Fernández Buey, entrevista)
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Por otra parte, el hombre vive en sociedad, y esto le obliga a algo así como a una segunda superación: del "ser para sí" ha de pasar al "ser para otro"."Yo no puedo definirme si no es en relación con otro", decía Sartre. Es la existencia del otro lo que me permite definirme a mí mismo en una relación, que, por lo demás, será siempre conflictiva. Tan conflictiva que el propio Sartre había llegado a decir que el infierno son los otros. De ahí que la autenticidad y veracidad del hombre es el estar obligadamente solo. "Soledad", "Angustia", "Desesperación" y "Náusea" son estados obligados y habituales de la conciencia del hombre que quiere ser "para sí", que quiere ser autoconsciente. El hombre era para el existencialismo sartriano una pasión inútil.
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Los neokantianos traicionan a Kant, y los posmodernos son neokantianos. Ellos abandonan la “cosa en sí”, quedándose en el "para- sí", sin trasladarlo al “ser para otro”. Ricardo se comporta como ULTRAMODERNO, entablando analogía que bien podría practicar las piedras, corresponden a su dureza.
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Ricardo nos dice:

“Nómada posmoderno… pensamiento caricaturizado de un Anarquista Libertario”
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Bueno esto sigue siendo una opción continua, y pues sí he caricaturizado a muchos anarquistas libertarios, un mundo tipo Mad-Max. , así por decirlo lo enlazo con uno de mis temas favoritos: las sociedades apocalípticas. Creo que se daría una sociedad anarco-individualista tras un cenit del petróleo, o una guerra nuclear, tenga que vivir sin tecnología de pronto.

En un mundo apocalíptico, el capitalismo se derrumba (quizás por un tiempo) y se crean nuevas sociedades humanas. Si estos humanos están educados en nuestra mierda de sociedad, serán individualistas, capitalistas o incluso antisociales (añadimos traumas por el apocalipsis vivido). No pasarán automáticamente a una sociedad anarco-comunista por que ni siquiera saben qué es el comunismo. El paso será natural y gradual. Y si quedaran anarquistas, quizá fuera más rápido.
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Pero eso es una caricatura mental, bien, pero no soy un nómada, la crisis de los misiles ya pasó y afortunadamente (las malas lenguas hablan al son de caricatura) el Che no pudo con su frenesí hacer este tipo de servicios a los anarquistas… uf

El debate entre colectividad e individualidad es una lectura que no ha pasado sobre Ricardo, existe una confusión del método interpretativo, que casi siempre comentemos cuando entramos a estos tema con falta de esos vasos sagrados, derraman siempre su interpretación, finalmente es la base de la identidad, del la visión del Estado y de los nacionalismos.

Si las confusiones persisten te recomiendo leer los próximos artículos que con permiso de los autores he decidido pegar en mi blogger, es decir, como una recomendación más para evitar futuras confusiones y con una mejor óptica por varios filósofos que hablan del tema en la red en una recomendable página como es antroposmoderno.com, autores como: Tzvetan Todorov, Roberto Follari, Miguel Benasayag Gianni Vattimo, Alberto Pinzon Leon, Ricardo Diviani, entre otros.

Podemos aclarar cierto punto de la posmodernidad a la cual dices soy partícipe, pero te digo con una voz prometeíca que los términos como "moderno" o "posmoderno", (-ya lo hemos dicho-) muchas veces, están vacíos de contenido (como es este caso) porque: designan exclusivamente la contemporaneidad.

Sin embargo, esta vacuidad no está exenta de significación: expresa una adhesión a la idea de progreso bajo su forma más simple, aquella que quiere que todo lo que venga después sea mejor que aquello que había antes (idea que, por otro lado, el posmodernismo rechaza; pero, ¿por qué ofenderse por ello si ama la incoherencia?) En definitiva el propio proyecto de catalogar a creadores forzosamente singulares con etiquetas que designan los períodos es empobrecedor, por no decir mutilador: si decimos que Proust es moderno y Beckett posmoderno, ¿hemos avanzado algo en la comprensión de alguno de ellos? (Modernos y posmodernos Tzvetan Todorov)

El libro de Stephen Toulmin, Cosmopolis tiene esa originalidad que trata de establecer lo que podría ser una filosofía auténticamente posmodernista ¿Has tenido en cuenta su lectura? O bien podemos seguir con el efecto S es P INDIVIDUAL= POSMODERNO.

Bueno, ya me estoy extendiendo, y tengo una cierta sonrisa en mi rostro, porque digo, que carajos leer esto, y además sabemos que a pesar de estar escribiendo en credenciales capitalistas, bien pueden usarse como parte del factor critica que pueden generar ideas con un mejor apoyo entre los que se comunican, pero también se tienen los riesgos de entablar un dialogo muerto y con debates falsos, inocuos, con machetazos de conceptos que intenta “identificar al otro” como parte de un ejercicio schmittiano, la efervescencia de amigo-enemigo entre valores mitificados y con un nuevo modelo de fetiches, tal y como lo hiciera Dulce Edith y Jorge M. el año pasado, allí creo que no puedo mas que poner mi cara seria.

Ya he mencionado mucho sobre ellos, y me parece que el resultado de sus comentarios fue una síntesis del pensamiento por entrar en mayor grado a su identificación del “ser” y de un modo trágico por sus derivadas acusaciones, no tuvieron ni su prometida réplica ni su convocatoria tuvo algún eco. Como siempre he dicho ¿Nos dirán algo más?

"He tenido la idea que ser llamado conservador o liberal, de izquierda o de derecha no sirve más que en las acciones diarias, allí se define la posición del individuo", ME HABLAS DE UNA CONSIGNA INDIVIDUAL, como no quieres q te diga posmoderno. Si pateas contra todos y aun pero con "Aunque considero al liberalismo la menos mala de las opciones políticas tradicionales".

Animas político, “Aristóteles” ¿No llegó Viernes a la Isla?, el individuo es la unidad psicológica que se pronuncia subjetividad sobre la comunidad, en verdad es un tanto molesto a estas alturas que se confunda individualismo o individualidad con el concepto de individuo que vive y se concientaza día a día, también es molesto entablar una relación de opiniones y hablan de sociedad de manera abstracta, el proletariado de los marxistas dogmáticos que por esencia es sujeto único del cambio social y fuerza revolucionaria que llevará inevitablemente al socialismo, ¿Debe ser reemplazado en ese papel por la “multitud” de Toni Negri? ¿En qué hemos avanzado con este cambio de terminología en el cual, para colmo, el significado de multitud es mucho menos claro que el de proletariado (el que sólo puede producir fuerza de trabajo)?

Entonces de que se trata, no vamos a confundir los términos, ni usar una licuadora conceptual, veamos en que podemos ayudarnos y concentrarnos nuestra actitud social de lucha.

No voy a caer en relativismos, Ricardo, intento hacer una base de entendimiento, y esta me dice que la posición del individuo y su conciencia posible es fundamental, la generación del individuo conciente solo es posible sobre una acción diaria, y me remito a los hechos y no a las interpretaciones que ya sugerimos son otro factor del posmoderno, que en México, en Oaxaca se pone en practica en los territorios zapatistas chiapanecos un germen de poder democrático y su legislación enfrenta en la vida cotidiana puede organizar voluntades sobre su propia participación directa, asamblearia, de su organización para convertirse en sujetos –y no meros objetivos- de la política. Por eso en Oaxaca es tan numerosa la multitud que ocupa la ciudad: porque no es una multitud a la Negri sino un conjunto de voluntades, saberes y experiencias anticapitalistas. Por eso en Oaxaca se unen a un sindicato organizaciones campesinas como la Ucizoni, hay más municipios recuperados, libres de los bandidos gubernamentales, que en Chiapas, se mueven más indígenas organizados que en el estado sureño.

La lucha social abre la puerta sobre un compromiso que tenemos con nosotros mismos, si alguien desea un nuevo mundo, tiene que empezar por tratar de darle vida a ese tipo de existencia, Francisco Fernández Buey dice que no es la conciencia de los hombres la que determina su ser, sino su ser social el que determina la conciencia, la transformación del individuo es posible gracias a su propia modificación de la realidad perceptible de la vida en su centro social.

Los vínculos sociales son evidentes, pero los individuos pueden estar allí en una anomia política, una indiferencia, bajo la sombra nihilista, sobre el caudillismo y aprovechamiento de su trabajo. Me parece que el factor de día a día sabe individualmente que posición tenemos y a quién enfrentamos y se puede valorar con gran medida el esfuerzo individual para hacer una mejor sociedad, la agrupación de voluntades no es espontánea, la fuerza con el que se reúne sus convicciones puede acabar en tremendos errores como los nacionalismos que generaron el fascismo en Europa, esto es evidente, y bien estudiado, pero conciencias individuales y colectivas fluyen sobres ciertas tensiones, que diría Bolívar hijo de una de las más poderosas familias latinoamericanas, que en sus cartas su hermanas le preguntaban ¿Qué hacemos con los esclavos? su familia tenia esclavos y representaba un problema social y para Bolívar un problema de conciencia individual: los liberó.

Bolívar en la famosa carta de Jamaica, anunciaba que “mientras no tengamos la virtudes y talentos de nuestros hermanos de norte, no podremos escalar la victoria histórica de las repúblicas liberadas" He aquí que la conciencia de un hombre habla sobre la conciencia posible de su sociedad que se intentaba organizar y progresar.

Pero en fin, la lectura histórica es increíble a este respecto. Cuando digo “ver la posición del individuo” me refiero a la posición política y social compenetrado en su conciencia y de ello en sus acciones diarias. “Ver la posición del individuo” no tiene nada de equivalencia hacia una carta posmoderna, no apostaría hacia algo que no conozco. ¿Por qué consumimos esto? ¿Compramos aquello?, ¿Por qué estudiamos esto? ¿Por qué debatimos estos temas ahora?

Creo también recomendar la lectura de una novela que trata explícitamente la anulación de la conciencia individual por el totalitarismo comunista “El Cero y el Infinito” de Arthur Koestler.
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Y Ricardo, efetivamente, pesan los siglos sobre nuestra conciencia porque recuerdan persecuciones irracionales y terribles. Podemos ahora escuchar un su remoto latido humano, que representa el aliento vital y moral de centenares de centenares de generaciones que han intentado levantarse, frente al frenesí de las hegemonías y las inquisiciones, la posibilidad de libertad y la plena conciencia individual hacia la dignidad humana. No es fácil ir hacia delante, hacia el encuentro con el otro distinto y oculto por nosotros mismo; no es fácil sentirse inmerso, en un mundo plural, donde este planeta, esta convertido hoy en una aldea común, pero gira sobre sí mismo persiguiendo una sombra furtiba y peligrosa: la libertad y la esperanza de vivir juntos y desiguales, libertados y liberados.

En un momento de sublimes afirmaciones y de generación hacia los nuevos fetiches, puede que exista un nuevo radical socialismo, donde su existencia pueda construir un nuevo sujeto político, conduciendo a una síntesis complicada del radicalismo democrático (Chantal Moufe) y laico del republicanismo, con ideales de emancipación socialista y libertarios, con la hoy irrenunciable visión ecologista, con la siempre valida urgente reinvocación del pacifismo y con la aportación de las luchas obreras y sindicales, la lucha feminista, así como con las experiencias de los nuevos movimientos sociales alternativos.

Aquí no estas encontrando más que mis propósitos Ricardo, que en suma, es contribuir a que fluya un espacio de encuentro y diálogo que con ese bagaje de ideas y experiencias podamos construir una izquierda renovada y combativa, alejándonos de viejas querellas, personalismo y sectarismo (aunque ciertos mitos son fundamentales, como decía Sorel) que ofrezca a los ciudadanos un proyecto político transformador.

Cuidado con las afirmaciones Ricardo, “ver la posición del individuo” resulta muchas veces como sabes, contradictorio, pero esas contradicciones nos reclamarán un futuro mejor.

Saludos desde la barbería "Russell"

Atentamente
José Antonio Gutiérrez
P.D.
Tanta palabra de pocas barbas será algo fácil de pensar, pero nuestros objetivos como hombres en sociedad, pienso, solo se plantean en serio, aquellos problemas que existen ya algunas condiciones materiales de resolución. Revolución socialista y condiciones de lucha.

KAZAN: OTRO PROMETEO RUSO, OTRA FUENTE PETROLERA

PROXIMAMENTE SEGUNDA PARTE:

"KAZAN: OTRO PROMETEO RUSO,
OTRA FUENTE PETROLERA"

Mi artículo quincenal aun no esta disponible, por que he estado sinceramente en conciertos y viajando que no me han dejado terminar este artículo que es un poco extenso referente al Petróleo y Gas Ruso, y formularlo en respuesta a estos personajes que se han dedicado a la difamación y denigración de algunos compañeros, mi explicaciones y replicas están en este blogger contra esas sentencias que hacen: Ricardo, Dulce Edith y Jorge M., "Kazan, otro prometeo Ruso", es una segunda y última parte de mi respuesta a su metáfora y explicación de la posmodernidad que hacen en sus Hi5.
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El anterior artículo "EL MUNDO QUE DEJÓ PROMETEO" Y "PROMETEO RUSO, PETROLEO Y PODER, UCRANIA EN NÚMEROS" fue un éxito, espero cumplir lo más pronto posible con este. Gracias.
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En verdad es increíble los comentarios que dejan en el Hi5 Dulce Edith y Jorge M., diciendo que somos fascistas, que estamos en contra del Che y el cambio social y para demostrarlo utilizan artículos que desde el principio se sabe que no son nuestros, pues ese artículo era para poder hacer una construcción crítica, y sin embargo lanzan bocanadas de energía y gesticulación denigrante. El artículo es de Rafael Gumucio y se llama "El Che o la revolución sin calorías", pero ahora me lo adjudican en nombre del odio y la palabra degradada. Y bueno, primero nos llaman fascistas y de pensamiento putrefacto, ahora bajan de intensidad sus comentarios, ahora somos, en sus propias palabras; "los posmodernos, pero aun no lo saben", este blogger ha sido un espacio para refutar casi todo la bajesa que han dicho, sus comentarios paso a paso y para que no les cuenten están en:

Y en sus Hi5 hay más:
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(Ya se respondió a sus falsedades en este blogger)
(Ya respondimos a sus comentario de la posmodernidad en este blogger y falta segunda parte)
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(Ya se respondió en los artículos anteriores que están en este blogger)
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Mis réplicas están pues en este Blogger, debido a la poca extensión que da el Hi5 y porque me han bloqueado para su discusión , LOS COMENTARIOS DE ESTOS PERSONAJES SE MUEVEN COMO VERAN SOLO ENTRE ELLOS Y POR EL Hi5.
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Esta sería la última opinión para Ricardo y sus comentarios de la Posmodernidad, donde pueden ver que su Hi5 resultó ser un Copy-Paste de otras páginas, aunque ya me he puesto en contacto con sus verdaderos autores, a pesar de que es difícil hoy en día asegurar la propiedad de autor. Pero lo que es evidente, es que no toca el tema de la lucha de los medios económicos, las transformaciones del sujeto revolucionario en varios países junto a sus con recursos naturales, Ricardo como es de notar sólo gravita su explicación de posmodernidad sobre el tema ideológico y de individualidad ontológica.

¿NOS DIRÁN ALGO MÁS?
Atte.
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José Antonio.
PD.
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1. También se espera una entrevista con http://www.hi5.com/friend/book/signBookRedirect.do?type=success&userid=160205064, que vive en Kazan y habla español, esperamos pueda salir al aire por AntroposRadio.
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2. El escudo de Kazan (obviamente el montaje es mío) el original es este:



domingo, 13 de enero de 2008

GABRIEL ZAID, "EL COSTO DE LEER"

En los países ricos, un libro cuesta varias horas de salario mínimo; en los países pobres, varios días. Si la lectura del libro toma varias horas y el lector gana un salario mínimo, el tiempo del lector cuesta lo mismo que el libro en los países ricos, y mucho menos en los pobres. Para los médicos, abogados, ingenieros, funcionarios (que en los países ricos ganan varias veces el salario mínimo, y el los pobres mucho más), la lectura cuesta más por el tiempo del lector que por el costo del libro.

Los costos de leer pueden agruparse de distintas maneras para observar su peso relativo. Los siguientes números, aunque son malos (porque varían de país a país, de año a año, de libro a libro, de lector a lector), pueden hacer menos abstracta la comparación.

1. El costo del libro, 0 a 50 dólares.

2. El costo de conseguirlo (localizarlo, ir a comprarlo, pedirlo por correo, hacer trámites de pago), 0 a 20 dólares

3. El costo de catalogarlo, avisar que está disponible y tenerlo registrado en ficheros o sistemas de cómputo, 20 a 80 dólares

4. El costo de tenerlo en un lugar y en buenas condiciones, 2 a 5 dólares por año

5. El costo de un lugar para leerlo, 0 a 25 dólares

6. El costo del tiempo del léctor, 0 a 300 dólares

Observemos ahora cada concepto.

1. El costo social de producir un libro nunca es cero. Pero es posible que no le cueste al lector, por cualquier razón (recibirlo prestado o regalado, en caso extermo: robárselo). Puede ser sustituido por el costo de una fotocopia. Puede ser aumentado por el costo de una encuadernación. Puede ser disminuido (a la mitad, a la enémisa parte) por la relectura o la lectura compartida con la familia, los amigos o los otros lectores de una biblioteca.

2. El costo de conseguir un libro puede ser extraordinario. Peregrinar de librería en librería (en muchas, se niegan a informar por teléfono) y hasta de país en país, como tienen que hacerlo algunos compradores profesionales de grandes bibliotecas que saben cuántos editores no publican catálogos, ni listas de precios, ni responden cartas y, a veces, ni siquiera envían los pedidos ya pagados; por lo cual hay que hacer el viaje para comprar, pagar, hacer paquetes y llevarlos a una mensajería, personalmente

El costo de leer se reduciría muchísimo si los autores y los editores respetaran más el tiempo del lector. Si no se publicaran los textos que tienen poco qué decir, o están mal escritos, o mal editados. Los libros dignos de ser releídos y recomendados bajan extraordinariamente el costo de leer, y más aún si se comparten, en la familia, entre amigos y en las bibliotecas públicas.

Los barrios, las escuelas, los parques, la playas, las parroquias, los hospitales, las prisiones, deberían facilitar la lectura. Quizá también servir como centros de información práctica. directorios telefónicos, planos de la ciudad, guías, libros de cómo hacer, libros útiles para niños, amas de casas, criadas, jubilados, desempleados. En los lugares de trabajo de cierto tamañom debería organizarse un servicio de préstamo de libros relacionados con el trabajo y con el simple gusto de leer, en casa o de camino.

Gabriel Zaid(Monterrey, 1934) Es poeta y ensayista, en España ha publicado Los demasiados libros (Anagrama, 1996) y Reloj de sol (Ave del Paraíso, 1995).

EL RECUENTO HACIA LA IGUALDAD Y LA JUSTICIA: LA VISIÓN DESDE TOCQUEVILLE, MAZZINI Y RAWLS






LAS ASPIRACIONES DE LA HUMANIDAD: DE LA IGUALDAD EN LAS DEMOCRACIAS

A la vida del siglo XXI, cuando la rapidez en los cambios adquiere tintes de vértigo, las palabras, los conceptos, las tesis y las teorías parecen tímidos esfuerzos por aprehender una realidad que se escabulle y esconde por pasajes secretos. Esta realidad pariente de los camaleones y las gacelas se ufana por demostrar, en cada momento, la inocencia de los utensilios con los que el hombre emprende la cacería para asirse de ella. Con los colores del arco iris se muda de ropaje se inventa formas y texturas diversas para que nadie conozca su identidad. Esta realidad reina del azar y la accidentalidad, no permite ser atrapada en las redes de las causas y los efectos, parece exigir de sus captores menos soberbia y mayor humildad, permite acercársele siempre y cuando sea a través de sutilizas de la imaginación.

Contrario al optimismo con el que la humanidad cerró los mil ochocientos para abrir el nuevo siglo e clima se dibuja sombrío y cierta fatalidad permea al pensamiento. Las humanidad como el arte captura el sin sentido de la época, pero un plano que recrea una realidad de catástrofes, ¿como se podría asistir tranquilo a las catástrofes históricas? ¿predicar el patriotismo de sus diferentes nacionales? hemos perdido ese altar, pero aun nos queda uno más estructural; la educación, quien entre los prometedores deducirá las ideas que tranformen a la “verdadera realidad” la “tierra prometida de la humanidad” fundada en una nueva educación, acercamientos que apelan a la “memoria”. El arte de formar a los hombres.[1] Es aquí donde Fichte tiene un compromiso y este es marcar al espíritu: la muerte y la vida, Fichte se pregunta en el Discurso a la Nación Alemana, si queremos ser un punto terminal, los últimos representantes de una raza despreciable y despreciada, o bien queremos ser un punto inicial.

La humanidad se tiñe de desesperanza y el postmodernismo se erige como la sin respuesta, el pragmatismo se apodera de la política, mientras que el tema que subrayado como el origen de todos los males, el neoliberalismo se convierte en desastre económico sin salida, quienes incursionamos al mundo de las ciencias sociales podemos dejarnos caer en esta inercia, o bien, asumir como una a priori que el interpretar la realidad es un “largo sinuoso caminos” y que nuestro compromiso (sin despegar los pies de la tierra) es el de los sueños, la construcción de utopías regionales.

Y es que para las ciencias sociales en general, es impensable un proyecto social, sin etapa de acción y de construir la realidad; esa subjetividad donde “queremos al mundo y lo queremos ahora” (Jim Morrison. Doors-the end-1968) haciendo posible el futuro, sin que al hacerlo se tenga que renunciar al contenido humanista, al principio de la historia, ésta o debe estar orientada hacia la satisfacción de las necesidades de los hombres y hacia un orden que potencie sus cualidades más elevadas: la comunicación racional, la igualdad de oportunidades, igualdad ante la ley, la concordia, el incremento de la cultura y el cultivo de las arte, el cuidado del cuerpo, etc. Es decir que se exige un nuevo pacto social, entrando en los capos de la diversidad, de campos de naturaleza teórica, de los que fue difícil escapar.

A estas alturas de la historia nadie puede seguir sosteniendo que las ausencias o la crisis explican, por si solas, el desarrollo de acciones colectivas. Los sujetos sociales además de estar influenciados por las transformaciones que se dan a nivel de las estructuras, intervienen activamente reasignando significados a aquellos que ocurre más allá de sí mismo, en un proceso en el que interviene la dimensión subjetiva: el sistema de creencias, los recursos cognitivos e informativos, así como la efectividad.

El individuo se encuentra entonces en el centro de la vida política de las grandes democracias, pero se encuentra perdido, en medio de un sin numero de grandes organizaciones, carece de poder no más grande que la de una papeleta y credencial, no ha encontrado la solución para lograr un estado de igualdad. Tal es la paradoja que en el siglo XIX encontraba Tcqueville en la democracia: sociedades individualistas de masas, ¿Cómo hacerla funcionar? ¿Bajo que sentido de identidad? ¿desde donde levantar las pasiones y donde restringirlas? Las posibilidades del poder político bajo el control de la democracia trae consigo el alucinante principio de dar capacidad de acción-deliberación, de decisión a todos los individuos por principio de igualdad.

“Todos las escuelas revolucionarias predicaron al hombre que ha nacido para la felicidad, que tiene derecho a buscarla por todos los medios, que nadie tiene derecho a impedirle esa búsqueda, y que tiene derecho a derribar los obstáculos encontrados en su camino. Y los obstáculos fueron derribados, la libertad fue conquistada y duró años en muchos países; en algunos dura todavía”[2] ¿y ha mejorado las condiciones humanas en los pueblos? “No, la condición del pueblo no ha mejorado; es más ha empeorado y empeora en casi todos los países”[3]

La dosis de humanismo de Manzzini, reconoce el abismo fundamental que hay entre la retribución (capital) y el trabajo, exige un cambio de nuestras condiciones materiales, en Tocqueville esa igualdad de condiciones esta siendo aplaudida en Estados Unidos “Entre las cosas nuevas durante mi permanencia en los E. U., ha llamado mi atención ninguna me sorprendió más que la igualdad de condiciones”[4] “Vosotros, por tanto, necesitáis que cambien vuestras condiciones materiales para que podáis desarrollaros moralmente; tenéis necesidad de trabajar menos para poder consagrar algunas horas de vuestra jornada al progreso de vuestra alma… de ahí que debéis buscar y conseguiréis ente cambio; pero debéis buscarlo como medio, no como fin; buscarlo por sentido del deber, no únicamente del derecho”[5]

Ahora bien, la idea de igualdad que se persigue el discurso tocquevilliano no se trata de igualdad en la distribución de bienes (es decir va más allá de equidad que homogeneice la riqueza a todos los individuos, sino en modo de ser fundamental de las sociedad que niega jerarquías y privilegios estables. No es igualdad sustancial (bienes materiales), sino igualdad ante la ley; humanidad, igualdad jurídica; Estado Nación, igualdad de oportunidades; competitividad.

Predicar el deber antes de hablar de derechos reafirma Manzini; “donde todas las desgracias son para vosotros, y lo que se llama felicidad es para los hombres de otras clases, os hablo de sacrificio, y no de conquista, de virtud, de mejora moral, de educación”[6] Tocqueville reafirma que la democracia ya no perdura la distinción de los ordenes y las clases donde todos los individuos que forman la colectividad son total mente iguales, que no significa intelectualmente iguales lo que seria absurdo, ni económicamente cosa que seria imposible.

“Ningún plan de educación popular puede desarrollarse entre nosotros sin un cambio en las condiciones materiales con el pueblo y sin una revolución política. Quien se engaña esperándolo o lo predica como preparativo indispensable a todo intento de emancipación, predica la inercia y no otra cosa”[7] de esta manera Manzini declara que para el desarrollo se necesita un cambio de bienes materiales y no una igualdad en las mismas.

De hecho, Tocqueville considera la igualdad como la causa primera o, para decirlo en el lenguaje de Motesquieu, “el hecho generador” de las sociedades democráticas. Según Tocqueville, la igualdad de condiciones es el hecho que parece explicar todos los aspectos de la vida de una sociedad, incluso el régimen político de una sociedad determinada. De hecho, en el capitulo de La Democracia en América titulado “Estado social de los angloamericanos”, Tocqueville afirma que el estado social puede ser considerado “como la causa primera de la mayor parte de las leyes, de las costumbres y de las ideas que rigen la conducta de la naciones. Así, lo que no rinden, lo modifica. Para conocer la legislación y las costumbres de un pueblo es necesario comenzar por estudiar su estado social”[8]

Lo Tocqueville entiende por estado social es no sólo la distribución de la riqueza de una sociedad determinada, sino que incluye la manera de ser una sociedad, la manera en que se relacionan los individuos de una comunidad, esto podría mostrarnos la relación necesaria entre el estados social de igualdad necesaria y las instituciones democráticas.

La democracia como la fuerza deliberativa de todo ciudadano por mejorar sus relaciones sociales se convierte en una paradoja porque los absorbe y los diluye entre instituciones y organizaciones que tratan de respirar en el mundo de la democracia, el mundo donde todos elijen, todos deliberan, pero abandonan su libertad para ello, la abandona por el miedo de perderla por otro que no sea el Estado; miedo a no sólo perder la libertad, sino también la igualdad; bajar del estatus a la que las figuras de Nación y Estado nos han elevado ¿Ante quien se rinde el ser humano? ¡Que se rindan a través de la mediación del Estado! Manzini enfrenta también la terrible explicación de existencia de privilegios, el ateísmo, es una privación de la idea universal de “Dios” y por tanto generadora de desigualdades a favor del beneficio propio.

La diosa razón es una revelación de desigualdad, pero inevitable para reestablecer otra universalidad que engendrar diferencia para interpretar, para acudir al llamado de igualdad= ante la ley = Dios.[9] Al igual que Tocqueville, “la providencia es inevitable” el absoluto-Dios, la democracia es la suma de la historia que debe por fin modificar las relaciones entre servidor y amo, Tocqueville afirma: “Todavía no se han visto sociedades donde las condiciones sean tan iguales que no se encuentren ricos ni pobres; y por consiguiente, amos y criados. La democracia no impide que estas dos clases de hombres existan; pero si cambia su condición y modifica sus relaciones”[10] Este sentimiento de igualdad hace que los individuos democráticos actúen socialmente de manera radicalmente distinta de cómo lo harían en los tiempos aristocráticos, es justamente tal sentimiento de igualdad, lo que permite la movilidad social, bajo un nuevo tipo de valores a seguir.

El bien común de cualquier asociación política debe cumplir valores de la sociedad como tal y de todos y cada uno de sus miembros ¿Cuáles serian estos? Se han mencionado varios; los mas frecuentes: seguridad, paz, orden, libertad, igualdad, solidaridad. “la igualdad es pura y simplemente un tipo de relación formal que se puede colmar de los diversos contenidos” [11]

Para Tocqueville, el Estado es por naturaleza opresor de los individuos, sin importar el régimen de gobierno que domine, esto significa que tanto en el gobierno de la aristocracia como en el de la democracia el Estado tiende a oprimir a los ciudadanos, a dominarlos y tratar de dirigir sus vidas, no solo en lo concerniente a los asuntos públicos, sino, incluso, en los asuntos privados. En una sociedad democrática el ciudadano común “todo lo que pide al Estado es que no se le perturbe en sus labores y que se le asegure su fruto”[12]

La idea central es que si los individuos tienen la capacidad de velar por sus propios intereses, nadie tiene porque indicarle la manera de conducir su propia vida. En este sentido, la única obligación del Estado es velar que nadie, ni el propio Estado, intervengan en lo que a sus intereses convenga. Es decir, el Estado tiene la misión de velar porque nada ni nadie viole la “esfera privada” de cada individuo. “La igualdad que hace a los hombres independientes unos de otros, les da el hábito y el gusto de no seguir en sus acciones particulares sino su voluntad. Esta completa independencia de que goza continuamente en medio de sus iguales y en el curso de su vida privada los dispone a mirar de mala manera toda autoridad y les sugiere la idea y el amor de la libertad política”[13]

Según Tocqueville el proceso de nivelación de las condiciones materiales de vida, que se dio en Francia, fue lo que propició en la mayoría de los hombres el amor por la libertad. Lo que significa que al saberse iguales se percataron de que nadie tenía derecho a mandar sobre ellos, a menos que ellos así lo consintieran, y en ese sentido ser libres. “En la mayor parte de las naciones modernas y en particular en todos los pueblos del continente europeo, el gusto y la idea de la libertad no han empezado a nacer y desenvolverse, sino en el momento en que las condiciones comenzaron a igualarse”[14]

Históricamente la igualdad y el deseo de libertad se encuentran ligados por las circunstancias en las cuales surgen, sin embargo, no podemos ni debemos confundirlos, tanto la libertad como la igualdad son aspiraciones de la humanidad, pero no son idénticas y la lucha por alguna de estas aspiraciones no implica la lucha por la otra, antes bien, el aumento de una implica la disminución de la otra, incluso en ocasiones parece que se contraponen. Esto es, la lucha por imponer la igualación de las condiciones materiales de vida de los ciudadanos de cualquier nación implica una disminución en la libertad de tales ciudadanos; mientras que una libertad radical en lo económica traería consigo una gran desigualdad social. De hecho, Tocqueville cree que sin el arte de la política el igualitarismo puede hacer desaparecer a la libertad de la faz de la Tierra.

Ahora bien, si la libertad, o por lo menos el amor a la libertad, surge con la igualación de condiciones, es necesario plantearse las siguiente cuestiones: ¿la igualdad es requisito para la libertad? o ¿es la libertad necesaria para la igualdad?, ¿puede haber libertad sin igualdad o igualdad sin libertad?, ¿es posible pensar en la igualdad en una sociedad donde existen amos y esclavos o señores y siervos? Ciertamente es imposible que donde no haya libertad para todos los ciudadanos por igual, podamos hablar de igualdad ¡la única igualdad posible es la igualdad ante la ley y la igualdad en las libertades civiles! esa rara planta que se llama Justicia a la hora de aplicarla.

Una sociedad donde no hay libertad para todos sus miembros, es decir una sociedad donde unos gozan de la libertad y otros no, no es una sociedad de iguales. Esto es, sólo podemos hablar de igualdad cuando todos los miembros de una comunidad son libres en la misma medida, por lo que la igualdad política no podría existir sin la libertad. La igualdad social si podía existir sin libertad, puesto que un tirano podría igualar las condiciones materiales de su pueblo, sin la menor consulta al pueblo y sin tomar en cuenta sus deseos, esperanzas y ambiciones. La liberta, por otra parte, sí podría existir sin la igualdad, de hecho, así ha sido; pensemos, por ejemplo, el caso de Grecia clásica, en donde unos hombres podían ser liberes a costa de la esclavitud de otros.

Como hemos dicho, Tocqueville estaba convencido de que el estado social igualitario era proclive a la uniformidad y la mediocridad, ya que los hombre buscan la igualdad a toda costa y no permiten que ninguno sobrepase la media común. Además los individuos de las épocas igualitarias estarían tan ocupados en su propia subsistencia, que apenas tendrían tiempo para cultivar el espíritu. Dicha mediocridad podría, pensaba Tocqueville, implicar graves riesgos morales para la sociedad.

El problema más grave al que se enfrentan los hombres de los tiempos democráticos es, sin duda, el hecho de que la igualdad es compatible tanto con un gobierno de libertades, como con un gobierno despótico; pensemos en una monarquía en la cual todos los ciudadanos son iguales por debajo del rey: “… en los intereses de un déspota cabe hacer a sus vasallos iguales y dejarlos en la ignorancia a fin de conservar con más facilidad la esclavitud”[15]

El dilema parece despejarse con una sólo palabra: La Justicia, la acción de la ley, la acción de Dios, diría Manzini “Tenéis vida; por tanto, tenéis una ley de vida. No hay vida sin ley… Dios os ha dado la vida; por tanto, Dios os ha dado la ley. Dios es el único legislador de la raza humana”[16] La conciencia del individuo habla en razón de su educación, de sus inclinaciones, de sus costumbres, de sus pasiones. “La conciencia del iraquí salvaje habla un lenguaje diferente del europeo civilizado del siglo XXI, la conciencia del hombre libre sugiere deberes que la conciencia del esclavo ni siquiera sospecha”[17]

La funcionalidad del salvajismo debe estar a favor de la democracia, Tocqueville nos habla de que el individualismo no nace del instinto, sino de un falso juicio, de un error del espíritu, tanto como de un desecamiento del corazón. De esta manera, podemos decir que en las edades democráticas, el individualismo constituye un defecto del hombre en su papel de ciudadano. El egoísmo es un vicio del hombre en cuanto tal; el individualismo es un defecto del hombre en cuanto ciudadano. Ante el individualismo, Tocqueville bien podría hacer suya esa frase de Rousseau que decía: “Cuando el ciudadano dice de las cosas del Estado a mi que me importa el Estado está perdido”

Los pueblos democráticos aman la libertad, pero sienten una gran pasión por la igualdad “Creo que lo pueblo democráticos, tienen un gusto natural por la libertad; abandonados a sí mismo, la buscan, la quieren y ven con dolor que se les aleja de ella. Pero tienen por la igualdad una pasión ardiente, insaciable, eterna e invencible; quieren la igualdad en la libertad, y si así no pueden obtenerla, la quieren hasta en la esclavitud; de modo que sufrirán pobreza, servidumbre y barbarie, perno no a la aristocracia”[18] esta cita nos demuestra el gran peligro que percibía Tocqueville en la pasión igualitaria de los hombres democráticos, que los lleva, incluso, a perder la libertad con tal de no soportar ningún tipo de autoridad.

El desarrollo de la igualdad de condiciones es un acto que debe lograr la humanidad, la superación de genero humano esta en la medida de la supresión de las desigualdades en la evolución de las sociedades. “La humanidad, ha dicho un pensador del siglo pasado, es un hombre que aprende siempre, los individuos mueren; pero la parte de verdad que han concebido, el bien que han hecho, no se pierde con ello. La Humanidad lo recoge y los hombres que después pasean sobre su sepultura se benefician de ello. Cada uno de nosotros nace hoy en una atmósfera de ideas y creencias elaborada por todo la Humanidad anterior”[19]

Y esto es para Manzini, que la ley de Dios es una, así como lo es Dios; “pero nosotros la descubrimos artículo por artículo, línea por línea, cuanto más se acumula la experiencia educadora de las generaciones que nos preceden, y cuanto más crece en amplitud e intensidad la asociación entre las razas, entre los pueblos. Ningún hombre, ningún pueblo, ningún siglo puede presumir de descubrirla por entero. La ley moral, la ley de vida de la Humanidad no se puede descubrir por entero más que gracias al conjunto de la Humanidad reunida en asociación, cuando todas las fuerzas, todas las facultades que, constituyen la naturaleza humana sean desarrolladas en acción” es esta acción con la que concluiré este ensayo; la acción es la justicia que de ella depende todos los movimientos que se den en nombre de la igualdad, donde Tocqueville ya ha respondido que la igualdad ante la ley es la máximo conflicto de las sociedades políticas que se están democratizando.

Sin embargo, dotar al gobierno de un poder absoluto, sin límites ni contrapesos, resulta a los ojos de Tocqueville un gran riesgo para las libertades. No importa que ese gobierno sea de uno o de la mayoría “La omnipotencia, me parece en sí una cosa mala y peligrosa. Su ejercicio me parece superior a las fuerzas del hombre quienquiera que sea, y no veo sino a Dios que pueda sin peligro ser todopoderoso, porque sabiduría y su justicia son siempre iguales a su poder”[20]

Pero los siglos aristocráticos deben ser siglos pasados, pero al igual que estos siglos de democracia constituyen un freno a los abusos del poder del los individuos, “solo la humanidad, gracias a la continuidad de las generaciones y al inteligencia que se nutre de la inteligencia de de todos sus miembros, pude desarrollar paso a paso esa ida inspirada por Dios, aplicarla y glorificarla”[21], para Tocqueville la vieja aristocracia de sus padres justificada y eficaz estaba bien muerta, ¿pero la esclavitud también?.

“Todos vosotros sois soldados de un ejército que avanza por caminos distintos, dividido en núcleos diferentes, a la conquista de un único objetivo”[22] y aquí esta el reclamo de estos: la justicia; el Estado tiene que ser el interprete –codificar los Derechos Naturales a Derechos Positivos, que regulen y restrinjan la pasión de los hombres, bajo el símbolo de igualdad de condiciones; ciudadano-potencialidades.

“Libres o esclavos todos sois hermanos”[23] Tocqueville diría que los hombres no nacieron iguales, y que es muy probable que ese camino sea muy difícil y en algunos casos imposible como ya se ha dicho, pero si nacieron para poder decidir si van hacer libres o esclavos “no ha creado el género humano ni enteramente, ni completamente esclavo. Ha trazado, es verdad alrededor de cada hombre un círculo fatal de donde no puede salir; pero en sus vastos límites el hombre es poderoso y libre”[24]

La Justicia debe ser su constante de poder de dominio, de dominarse así mismo, de –diría Tocqueville- tiranizarse así mismo. En la obra Una Teoría de la Justicia[25] de John Rawls delinea los principales objetivos de un Estado social que aboga por el respeto a las libertades individuales, sin desvincularse de su función de promoción del bienestar, especialmente con los individuos menos favorecidos de la sociedad. Estas premisas en conjunto son para el autor estadounidense los elementos indispensables que debe abordar el quehacer político en las democracias actuales.

“La justicia es la primera virtud de las instituciones sociales, como la verdad lo es de los sistemas de pensamiento. Una teoría, por muy atractiva, elocuente y concisa que sea, tiene que ser rechazada o revisada sino es verdadera; de igual modo, no importa que las leyes e instituciones estés ordenadas y sean eficientes: si son injustas han de ser reformadas o abolidas”[26]

Una Teoría de la Justicia hunde sus raíces en la doctrina kantiana por ser parte de la tradición contractualista y por plantear una concepción de “seres noumenales” (individuos ideales), así como por retomar la moral de ontológica y formal. Con los elementos de la razón práctica kantiana, el propósito de Rawls será fundamentar una teoría donde individuos racionales adoptan principios de conducta auto impuestos afines a la ley moral, cuyo objetivo sea la consecución de la justicia.

John Rawls concibió Una Teoría de la Justicia a partir de la premisa de comprender a la sociedad como una asociación de personas que aceptan ciertas reglas de conducta obligatorias en sus relaciones sociales y que actúan de acuerdo con ellas. Rawls piensa que la justicia tiene un papel fundamental en la vida social, en lo cual me parece que todos estamos de acuerdo. La dificultad estriba en determinar qué se entiende por la justicia: “La Justicia es la primera virtud de las instituciones sociales, como la verdad lo es de los sistemas de pensamiento”[27]

El autor indica que toda persona aspira a la justicia y que el bienestar de la sociedad no le oprima en sus particular situación como tampoco le vulnere en sus derechos, lo que no puede estar sujetos a regateos políticos ni a otro tipo de interese, o transacciones que coloque a la persona en condiciones desiguales. No es fácil lograr la justicia por lo que se requiere de unos principios denominados: La Justicia Social, que responde a una larga tradición en el derecho, los cuales: “Proporcionan un modo para asignar derechos y deberes en las instituciones básicas y las cargas de cooperación social”[28] Lo anterior significa que en la vida social las personas son sujetos de derechos y deberes, así como de beneficios y cargas de cooperación social, a través de las instituciones básicas para logar una mayor convivencias. La sociedad debe establecer un orden para el desarrollo cívico.

De acuerdo con la teoría de Rawls cuando los individuos en la posición original adoptan ciertas reglas de conducta están pensando en un ordenamiento social que pondere la utilidad general, preocupados especialmente por aquellos miembros de la sociedad con mayores carencias. Es por eso que la propuesta rawlsiana versará sobre el establecimiento de un sistema de cooperación social diseñado para promover el bienestar de todos aquellos que forman parte de él. El filósofo estadounidense cree que la cooperación social dará una mejor vida a cada uno de los individuos de la sociedad, que si aquellos vivieran de acuerdo a sus propios intereses. En ese tenor, la propuesta del pensador norteamericano parte del supuesto de que se necesitan ciertos principios para organizar la convivencia social, teniendo siempre en mente una concepción de justicia (es decir la manera en que se aplica la justicia) que determine acuerdos básicos en materia de derechos ciudadanos, pero también la necesidad de promover un arreglo para la distribución de cargas sociales, en términos de compensar a los miembros me menos aventajados de la sociedad, sin que ello vaya en detrimento de los nos individuos con mayores ventajas sociales. Rawls está pensando estos principios para el ámbito de la justicia social, una justicia cuyo objetivo sea el de crear un contrato capaz de así asignar derechos y ganar deberes entre los individuos de la comunidad, a la par de la distribución apropiada los beneficios y las cargas sociales.[29] Lo anterior conforma el presupuesto rawlsiano denominado justicia redistributiva

Al respecto Rawls señala: “Por grandes instituciones entiendo la constitución es política y las principales disposiciones económicas y sociales. Así, la protección jurídica de la libertad de pensamiento y de conciencia, la competencia mercantil, la propiedad privada de los medios de producción y la familia monógama son ejemplos de las grandes instituciones”.[30]

Por esta razón, Rawls considera que estas instituciones deben responder a principios de justicia como la primera de sus virtudes, al distribuir de manera adecuada derechos y deberes por un lado y la determinación de las ventajas provenientes de la cooperación social por el otro. Al mismo tiempo, Rawls cree que los individuos que firmarían el hipotético pacto social se encontrarían persuadidos para obtener cierto tipo de bienes por parte de las instituciones sociales.

El filósofo estadounidense los llama bienes primarios, y según él: en esta concepción de la justicia social, las expectativas se definen como el índice de bienes primarios que un hombre representativo puede razonablemente esperar. Las perspectivas de una persona mejoran cuando puede prever una colección preferida de estos bienes.

Por esa razón, sostenemos que un Estado que tenga como referencia la justicia, la equidad y la solidaridad tiene viabilidad en el actual contexto global, sobre todo pensando en que si son resueltas las situaciones de pobreza e inequidad de amplios grupos sociales, la inserción de ese Estado en el horizonte internacional sería más provechosa.

Tocqueville, Manzini y Rawls han tomado en cuenta las disertaciones de la naturaleza humana y han querido reivindicarla con valores positivos tomando como referencia un diseño político de este talante; la universalidad y los tiempos de la libertad, desde nuestro punto de vista los términos libertad e igualdad no serían antagónicos, puesto como se ha señalado en ese Estado la preeminencia del derecho debe ser el fundamento de su accionar. A la vez la promoción de la justicia social debe ser entendida como el complemento para la conformación de un Estado viable. Así, por un lado se respetan los derechos civiles y políticos, y por el otro se busca fortalecer los sociales.

De esta forma, se podría dar paso a la conciliación de posiciones consideradas dicotómicas, diseñando con ello una vía para que del consenso en torno a ciertos principios de justicia se diera paso a la acción política. Para quienes compartimos esta visión siempre será gratificante que, desde nuestro espacio, traduzcamos esos principios filosóficos en principios políticos.

No se pretende la conformación de una sociedad perfecta, ni de un modelo político infalible, pues como señaló Kant de una madera tan torcida como de la que está hecha la humanidad, no se puede aspirar a construir algo completamente recto. Sin embargo, si puede existir una aproximación, siempre perfectible, al quehacer político en las democracias modernas como el esbozado por John Rawls.

Los tiempos del Estado omnipresente se han acabado. Sin embargo sigue siendo necesaria su intervención en aquello aquellos espacios donde el mercado no ha llegado. La apuesta es por un Estado que no sea ni modesto ni robusto, sino pertinente. Un Estado con una idea clara de la justicia, ahí donde debe intervenir.

Conciente de la globalización pero comprometido con la ética social. Finalicemos con una cita de Isaiah Berlin que expresa de manera lúcida el sentir de la justicia en la vida política democrática:

Si la creatividad humana ha de basarse en una diversidad de elecciones que sean mutuamente excluyentes, entonces, como preguntaban en tiempos de Chernishevsky y Lenin: “¿Qué hay que hacer?” ¿Cómo elegir entre posibilidades? ¿Qué y cuánto ha de sacrificarse a qué? Yo creo que no hay una respuesta clara. Pero las colisiones, aunque no puedan evitarse, se pueden suavizar. Las pretensiones pueden equilibrarse, se puede llegar a compromisos: en situaciones concretas no todas las pretensiones tienen igual fuerza, tanta cuantía de libertad y tanta de igualdad, tanta de aguda condena moral y tanto de comprensión de una determinada situación humana; tanto de nada aplicación plena de la ley y tanto de la prerrogativa de clemencia; tanto de dar de comer a los hambrientos, de vestir al desnudo, curar al enfermo, cobijar al que no tiene techo. Deben establecerse prioridades, nunca definitivas y absolutas.[31]

[1] FICHTE, Johann Gottlieb. Discursos a la Nación Alemana, Edit. Tecnos, 55 p.
[2] MAZZINI, Giuseppe. Pensamientos sobre la democracia en Europa y otros escritos, Edit. Tecnos, 217 p.
[3] MAZZINI, Guiseppe, Op. Cit. 217 p.
[4] TOCQUEVILLE 31 P. Democracia en América, F. C. E. México, 1994, 31 p.
[5] MAZZINI, Guiseppe, Op. Cit. 228 p.
[6] MAZZINI, Guiseppe, Op. Cit. 216
[7] MAZZINI, Guiseppe, Op. Cit. 231
[8] TOQUEVILLE, Alexis. Democracia en América. 67 p.
[9] MAZZINI, Guiseppe, Op. Cit. 233
[10] TOCQUEVILLE, Alexis. Op. Cit. 530 p.
[11] VILLORO, Luis. El Poder y el Valor. Fundamentos de una Ética Política, Edit. FCE, México, 1998, 271 p.
[12] TOCQUEVILLE, Alexis, Op. Cit. II 583
[13] TOCQUEVILLE Op. Cit. II 624 p.
[14] TOCQUEVILLE, Op. Cit. II 465
[15] TOCQUEVILLE, Op. Cit. 416 p.
[16] MAZZINI, Op. Cit. 243 p.
[17] MAZZINI, Op. Cit. 250 p.
[18] TOCQUEVILLE, Op. Cit. 465 p.
[19] MAZZINI, 252 p.
[20] TOCQUEVILLE 258 p.
[21] MAZZINI 259 p.
[22] MAZZINI 261 p.
[23] MAZZINI 268 p.
[24] TOCQUEVILLE 352 p.
[25] RAWLS, John. Teoría de la Justicia. México, FCE, 2002
[26] RAWLS, John. Teoría de la Justicia. México, Op. Cit. 44 p.
[27] RAWLS, John. Teoría de la Justicia. F. C. E., México, 1995, 36 p.
[28] Ibidem 43 p.
[29] RAWLS, John, Op. Cit. 121
[30] Ibidem 124 p.
[31] Isaiah Berlin. El Fuste Torcido de la Humanidad. Barcelona, Península, 1995, 35 p.

NUESTRO MODERNO MUNDO LIQUIDO: UNA APROXIMACION BAUMANIANA

LA SUBJETIVIDAD RESPONSABLE EN LAS SOCIEDADES DE LA FLUIDEZ

El individuo es el genotipo único, la designación de la partícula social, cuya más profunda encarnación representa ellos mismos; los seres humanos que sacuden los marcos de género con sus atributos estamentales y sus presupuestos en busca de una vida propia, la búsqueda por ser los libertadores de su tiempo y de una ruta de certidumbre, una lucha constante por la transformación del concepto de genero acotado por el mundo laboral donde “las contradicciones estamentales de los géneros no surgen, con las contradicciones de clase, en la temprana modernización industrial, sino en la tardía”[1]

El hombre piensa y construye discursos como dos alas para sobrevolar sus incertidumbres, pero se mantiene sumergido en el dinamismo progresivo que se divorcia de los métodos tradicionales; que es el carácter que constituye a la modernidad. Los requisitos que validan esos procesos sociales se registran en los nuevos intentos por experimentar un tiempo y espacio satisfactorios, ésto es la reducción, la ultima unidad que mantiene nutrido el entendimiento de la realidad. Ahora dentro de esta situación, siempre se está a tiempo de ver algo sobre el tipo de razonamiento incierto que se encuentra en lo político, representados por el origen de la incertidumbre común.

El homo faber, que definía la humanidad por el trabajo, o el homo castratus, que definía la humanidad por la prohibición del incesto, no parecen definir la condición actual. Por ejemplo, a veces parece que la relación incestuosa aún está prohibida pero que es sólo eso. Sin operadores de desplazamiento metonímico –y eso eran las instituciones-, la prohibición no marca el paso a una dimensión simbólica para después ser experiencia; es un hecho, una prohibición y punto. Por su parte, el trabajo, que había constituido un pilar de la cosmovisión moderna, que había fundado la humanidad en Marx, que definía la actividad psíquica en Freud, tampoco se ejerce con la extensión institucional y universal que había adquirido en la era del capital productivo.

Con una prohibición que no desplaza y un trabajo que no abunda, nuestra civilización intenta definirse nuevamente por su extraordinaria actividad configurante en el borde oceánico de la dispersión –esa nuestra barbarie, nuestro estado de naturaleza, nuestra guerra de todos contra todos, nuestra ausencia de contrato: la figura actual de lo asocial–. La dominación del capital financiero altera el concepto práctico de humanidad. En adelante, la humanidad transcurre sobre un régimen de contingencia continua. En las teorías lingüísticas modernas por ejemplo, el paradigma de la lengua es la institución. Sin instituciones, la lengua estructural se desfonda; las palabras fluyen insensatas. Pero –se dirá- no es el lenguaje el que nos constituye estructuralmente; son más bien los discursos y sus efectos.

Ahora bien, resulta notoria la dificultad para hacernos responsables de los discursos de nuestra época y de sus efectos. La dificultad para hacernos responsables de estos discursos y estos efectos acarrea una dificultad esencial para construir subjetividad; porque según la comprensión estructural, el discurso y sus efectos eran el sitio esencial de subjetivación. Pero en esa comprensión estatal-institucional, los discursos eran estables: contaban con lugares de emisión y recepción.

La responsabilidad actual no coincide, ni de lejos, con las figuras jurídico-morales del responsable a priori de sus actos. Tampoco coincide en la modalidad de castigo, pues ésta dramática de la responsabilidad tampoco se configura en esa dimensión habitual. Sin no nos configuramos, no existo. Quizás por esto vaya resultando cada vez más evidente y más masiva la irresponsabilidad como condición de época. Se advierte entonces que toda confrontación social implica además de una visión definida del “orden social” también de una responsabilidad de querer confrontarse, porque esas visiones no están y no pueden estar de acuerdo; por consiguiente, sería una tarea vana tratar de extraer de ellas un único cuadro compuesto del “orden social”.

“Esas tonalidades místicas, cambiantes y variadas de graduación; esos colores de seda tornasolada de la sociedad producen este efecto: que la gente no tenga una posición exacta y fija, que sólo por sus relaciones alguien pueda elevarse hasta mirar por encima del hombro a sus superiores, que mientras el rango ganado por el intelecto o por el interés está abierto, aunque a unos pocos, el rango que puede obtener por el buen tono parece engañosamente abierto a todos”[2]

Contraponer continuamente una conciencia humana contra otra, confrontar una imagen privada del mundo con otra por completo diferente, desbaratando así las ideas habituales de la realidad; pareció ser cada vez más claramente la ocupación elegida por los novelistas “modernizadores”, de 1830. Por entonces se impone además una amplia doctrina “modernista” y necesariamente, en esa inmersión se disuelven muchos “absolutos” imaginarios, entre ellos sociales como los conceptos del “gentil hombre” y la “clase”; que en lo posible acudían a prescindir en lo posible de todas las categorías, clasificaciones y “marcos” preexistentes en aras de la “visión inmediata” y el trato directo con “la cosa misma”. ¿Será un nuevo preámbulo donde Zigmunt Bauman o Ulrick Beck están regocijándose de nuevos conceptos como Modernidad Liquida y Modernidad Reflexiva respectivamente, como una exigencia de los marcos vitales para un nuevo discurso?

Resulta evidente que se ha perdido ese mundo tradicional, lanzados a un mundo ajeno y extraño, sólo podemos recobrar aquel equilibrio domesticando el mundo: tratando de recrear teóricamente en él la transparencia y consistencia de un mundo más cercano en tanto la vitalidad de la vida, en el fondo de las teorías filosóficas que tratan de comprender la realidad –como en el fondo de las políticas o técnicas que tratan de transformarla hay mucho más de nostalgia y añoranza que de voluntad de dominio.

Entonces más que pretender dar sentido a los objetivos, se trataría de un intento de dar objetivo al mundo sin sentido; que los objetivos sean para los sujetos y su realidad síntoma de lo que objetivizan, es decir de lo que han dominado, a la par entonces dominar la vida pública: que regionalmente sería la democracia. Por ejemplo en los países Latinoamericanos se ha hecho una reconstrucción de individuo que vota, más no del sujeto que decide, esto sería que solamente se han instaurado votantes y no de ciudadanos.

Pero siguiendo a Lucien Goldmann[3] en la distinción entre sujeto individual y sujetos trasindividual o colectivo y a Zigmund Bauman se plantea la hipótesis de este breve ensayo: Primero, que en la era de la fluidez, los discursos resultan fragmentarios y fragmentados. Los sitios de constitución subjetiva no son estables sino –ya era previsible- contingentes, nuestra labor, nuestra inconcebible tarea de hacernos existir, intenta con eso –con esos discursos fragmentarios- configurar la subjetividad.

Segundo, con la contingencia que nos hace superfluos tenemos que hacernos posibles y modificar lo que se realiza, pues lo que nos mueve no es tanto el ansia de saber en tanto una duda teórica o el gusto por el conocimiento, sino la necesidad de anular la distancia o desajuste que nos impide vivir reconciliados con el mundo; el deseo de recuperar ahora, en el mundo público y adulto, las “certezas naturales” y la tranquila instalación en el entorno que se fue con un Estado que decía mantener y ejercer una soberanía, y con un ajuste convivencial con sus sociedad. En este horizonte no hay constitución ni existencia subjetiva posible sin pensar en cada circunstancia una figura de “subjetividad responsable”. La responsabilidad no transcurre únicamente en el dominio jurídico-político sino en el angustioso registro existencial.

Así, en lo sucesivo, todo actor social se encuentra privado de la posibilidad de ver que su espacio de referencia natural le garantice de manera estable y serena las fuentes de su identidad. Ésta tiene que renegociarse, pues ha dejado de estar disponible de manera natural. Como ya se han tomado la libertad de numerosos ensayos de la “reconstrucción de la identidad” que se asemeja a un ordenamiento individual de comprender el significado de la tragedia biográfica de su vida colectiva.

“La ida de identidad nació de la crisis de pertenencia y del esfuerzo que desencadenó para salvar el abismo existente entre el “debería” y el “es”, para elevar la realidad a los modelos establecido que la idea establecía, para rehacer la realidad a imagen y semejanza de la idea”[4]

Las “identidad nacional” era desde el principio, y siguió siéndolo durante mucho tiempo, un grito de guerra, ahora debe se inscriben las guerras de reconocimiento, individuales o colectivas, se libran por norma en dos frentes, aunque se intercambien tropas y armas entre las fronteras de los frentes; la composición del sistema estatal que daba correspondencia a una identidad fue precisamente la que produjo el deseo de un acto de liberación; una liberación de la inercia de los modos tradicionales, de las autoridades inmutables. Esa nueva libertad significo lamentablemente una rápida descomposición del sistema estatal de la fase “sólida” de la modernidad a la “fluida”, la composición libertaria fue la corrosión para la descarga de las responsabilidades, esos fluidos que a la menor fuerza no pueden conserva su forma por mucho tiempo.

La Identidad es en lo esencial es el significado de una nueva reconciliación por el reconocimiento mutuo, pese a lo que se proyecta en un mundo en el que todo es elusivo, en el que la angustia, el dolor y la inseguridad que causa “vivir en sociedad” requiere un estudio paciente y continuando de la realidad y de cómo los individuos “se sitúan” en ella. La disolución de los sólidos “modernidad sólida” esta correspondiendo entonces a que los vínculos entre las elecciones individuales y las acciones colectivas son confrontación inevitable, “…cuando lo público ya no existe como sólido, el peso de la construcción de pautas y la responsabilidad del fracaso caen total y fatalmente sobre los hombros del individuo”.[5]

La modernidad líquida plantea la desregulación, la flexibilidad, la incertidumbre, la inestabilidad, y la irresponsabilidad social a la par del autismo en el tránsito político por mantener vivas la dialéctica entre los individuos y sociedades que requieren de las condiciones de responsabilidad básicas que ya se han desplomado. La incertidumbre que arroja “razonamientos inciertos” integran un sistema complejo y vastísimo, junto con las situaciones inciertas en las que se dan, el hecho, fácilmente comprobable, de la incertidumbre común de los enunciados pertenecientes al habla natural y al discurso político, y no sólo es, por desgracia, el discurso político del hombre de la calle o de los medios de comunicación, sino también el de los políticos profesionales y hombres de estado. Si aquél abunda en chismorreos y maledicencias, éste no se queda atrás, por lo que atañe a la colección de ambigüedades que acostumbra.

“De los antiguos ágoras se ha apropiado emprendedores entusiastas y han sido reciclados en parques temáticos, mientras poderosas fuerzas conspiran con la apatía política para negar el permiso de construcción de otro nuevos”[6] ¿Cuál es el programa ha seguir? –la era de la fluidez tal ve me atrapa- pero me siento incomodo cuando se dice que hay un programa alternativo de izquierda y adopta “un destino posible” usando el argumento que la “política es el arte de lo posible”, al constatar la imposibilidad inmediata de cambiar las cosas debido a la tan desfavorable correlación de fuerzas hoy existente, consideran que no les queda otro camino que ser realista y reconocer esa imposibilidad adaptándose oportunistamente a la situación existente, es decir reconocer la incertidumbre y dejarse llevar por ella y no afrontar las contradicciones.

El estudio de Tocqueville, en Democracia en América y Memorias del Pauperismo[7] se enfrenta con la contradicción desastrosa de la Democracia: igualdad (de oportunidades) es la base para la libertad y la libertad es la condición para que aparezca la democracia, lo que ha hecho las sociedades democráticas es sacrificarse una y otra vez para demostrar que la libertad viene por consenso y por decreto, los hombres democráticos abandonan su libertad a estas poderosas autoridades a cambio de un despotismo blando ¿Por qué? Porque tiene miedo de no sólo perder su libertad frente a otro (por el carácter de igualdad de oportunidades), sino también tienen miedo de perder su igualdad y obligan a los otros a delegar su libertad, la sociedad se tiraniza así misma dice Tocqueville[8] la base de esa libertad nunca se efectuó lo demás corresponde al libertinaje[9] acompañado de una progresiva búsqueda de identidad.

Se tiene que reforzar la idea del porvenir haciendo indispensable lo que fue y lo que se esta haciendo, ¿A quienes despreciamos? ¿A quienes aspiramos? ¿Que es lo que compramos, lo que debatimos, lo que está en nuestra preocupación como estudiantes, trabajadores, empresario? ¿A quien corresponde Estado de Derecho? ¿A quien le preocupa la educación por ejemplo? este es el ejercicio de la identidad, que será o está ya siendo frustrada. “Por tanto, se ha malversado la guerra por la justicia social en una plétora de batallas por el “reconocimiento”… lo que parece brilla más por su ausencia, el reconocimiento es una nebulosa”[10]

Un hábito disciplinario nos impone la pregunta por las figuras de responsabilidad para comprender la subjetividad de una época. Lo cierto es que las figuras de responsabilidad heredadas no encuentran las condiciones para ejercer su oficio. En fluidez, -tributario del tiempo progresivo, la le proscriptita a priori y la prueba positiva de verdad- ya ignora radicalmente de qué es responsable ante quien. Brutalmente no tenemos, ni somos, ni conocemos sujetos a priori de la responsabilidad. Como si la única posibilidad fuera hacerse responsable: a partir de una contingencia, hacerse responsable de existir para la contingencia.

Si bien es cierto que el ciudadano es responsable de sus decisiones políticas como parte de un cuerpo colectivo, también es cierto que su responsabilidad se constituye en ámbitos personales, más individuales, más recónditos; las transformaciones de la intimidad; “la sexualidad hoy ha sido descubierta y accesible al desarrollo de diversos estilos de vida… las funciones sexuales son un rasgo maleable de la identidad personal, un punto de primera conexión entre el cuerpo, la auto-identidad y las normas sociales”[11]

En esa intimidas, de desplaza solito el yo, responsable de sus actos –público o privados- Este yo, podría definirse en última instancia como la institución que en exclusividad se hace responsable de los actos, los pensamientos y los deseos que pasan por un punto. Un yo que debe responder a las preguntas anteriores, pues los pensamiento y deseos, al que además se le exige coherencias y compatibilidad entre esos actos, pensamiento y deseos, difícilmente se salve del sufrimiento neurótico.

El riesgo que corre los valores; esa abstracción simbólica y normativa a seguir, preceden al circulo de nuevos reconocimientos; la maternidad y paternidad por ejemplo. Las relaciones familiares se convierten en comedias divagantes que están en conflicto por organizarse, por sembrar sus atributos personales a través, es decir por atender de manera confiable ese caos[12] , por que eso significa revelar un tiempo posible, reflexibilidad en lo cotidiano, el delirio de lo nuevo y el porvenir, la búsqueda de un Yo responsable y el lugar en el reconocimiento del Otro, que puede ser tu, a fin de alcanzar el bienestar, la seguridad, el desarrollo de su liberación, una actitud que hoy es de la sobrevivencia y no la convivencia.

Seguir descubrir lo inhóspito que bien puede ser acompañado por las relaciones amorosas para seguir contribuyendo a la fuerza centrifuga de la biografía, por que hoy la historia social del amor se tornará cada vez más violenta y peligrosa: locura, porque sus promesas no se cumplen, la de cariño, matrimonio, paternidad. En este sentido, el siglo XX que practico la modernidad, llevó acabo también las contradicciones entre la división del trabajo, la forma de producción y consumos, la familia, etc. revela la catástrofe de los roles de genero y las evidencias de la miseria social y la muerte.

La desolación social se traduce a un tipo de situación políticamente nueva o sorprendente para nosotros. Una cosa es disponer de un Estado potente al cual formularle una serie de reclamos, o bien formular un plan de asalto, o bien culpado de nuestras desdichas. Nuestra subjetivad política no tiene porque volverse política de autistas, las alteraciones de la subjetividad contemporánea no logra configurar un pensamiento institucional, el tipo subjetivo que se destituye con el Estado-nación, es lo que somos –o éramos- una alteridad de ciudadanos.

Se revelan entonces el oportunismo programático, la decoración de las palabras victoriosas, el reconocimiento por seguir representando algo, ya sea en lo más apabullante como las represiones compartidas o por el túnel del orden político por grupos divididos, inseguros, moralizantes que se pelean por el camino correcto y que están llenos de dudas. La apuesta por la subjetividad, no debe ser un acompañante del autoengaño sino una reconfiguración por seguir manteniendo vivo una fuerza por escenificar las posibilidades de configurar un nuevo edificio social más aceptable, apostaría a la sociedad civil, una igualdad de condiciones normativas y una igualdad en los objetivos sumarios de trabajo; “la biografía individual adquiere entonces la doble cara una situación individual con dependencia de las instituciones”[13]

Los conflictos en relaciones de pareja o la guerra de individuales se libran por el puente del matrimonio a muerte, de allí que “libertad más libertad no significa amor, sino más bien ponerlo en peligro o incluso acabar con él.”[14] En el mundo coordinado por el Estado, la subjetividad generada por la familia permite para a la escuela, de la escuela pasar a la fábrica, a la oficina, al hospital, al cuartel; uno puede ir pasando a través de distintas situaciones porque están regidas por la misma lógica. Pero sin una instancia que coordine, los recursos subjetivos pertinentes para habitar una situación no son pertinentes para otra, se queda como en momento de perplejidad y esto ya es ya un desgarro instituido, “este ser social es el escenificador de su biografía condenado a la libertad de elegir[15], creo que aun no se llega hacer un escenificador sino solo el espectador, y no esta condenado a elegir sino a seguir un placer de asumir esa elección como tributario del progreso,[16] y donde incertidumbre y progreso no son incompatibles pero lo serán cuando seamos los actores políticos.

Aquí estamos, en una lucha que pasa de un justo encuentro entre identidades a un encuentro entre multitudes, donde el pragmatismo se apodera de la política, mientras que el tema que aseguran ambiguamente “el origen de todos los males”: el neoliberalismo; se convierte en desastre económico sin salida para las naciones tradicionalmente dependientes, podemos dejarnos caer en esta inercia, o bien, asumir como una a priori que el interpretar la realidad es un largo sinuoso camino y que nuestro compromiso -sin despegar los pies de la tierra- es el de los sueños, la construcción de utopías regionales, un compromiso y éste es marcar al espíritu: la muerte y la vida, Fichte se preguntaba en el Discurso a la Nación Alemana[17], si queremos ser un punto terminal, los últimos representantes de un anthropos despreciable, o bien queremos ser un punto inicial.

Marx había anticipado en el desarrollo del capital la base para “un proceso de crecimiento continuo, incesante, abierto y sin fronteras”[18] pero que ha sido con el desgarro interno de los sujetos, con su fragmentación en especialidades para su inserción eficiente en la estructura social, y, por consiguiente, ha ido perdiendo su facultad de síntesis y de trascendencia en el plano de las acciones históricas.

Como Berman observó, la búsqueda de infitina riqueza que soñaba Marx, “una riqueza de deseos, espacios, capacidades, sensibilidad ha quedado subordinada a la apetencia de satisfacción inmediata, que se agota en formas personales y especiales cerradas, limitadas y fijas”[19] Las mutaciones sociales se apropiaron de la información necesaria para la contingencia actual que la civilización no contaba.

El fraccionamiento del hombre y su despersonalización, resultado de la cantidad de funciones especializadas que desempeña, obliga a una nueva valoración de la subjetividad del sujeto en este contexto donde predominan los medios; “lo que obliga en forma constante a calificar de nuevo la subjetividad humana garantizando la presencia de los fines humanos en el mundo de los medio y de las cosas”, como sostiene Cerroni y ello porque “la vida real es mucha más fluida y comunicativa que la vida reflexiva” [20] La mayoría de nosotros estamos desairadamente en suspenso entre estos dos extremos, jamás seguros de cuánto durará nuestra libertad para elegir lo que deseamos ni para renunciar a lo que no molesta, ni de si seremos capaces de mantener la situación de la que disfrutamos normalmente, siempre y cuando consideremos que es cómoda y deseamos conservarla.

Podemos convertir éste entonces el campo de nuestra lucha por la sociedad y de sus libertades, y última instancia del significado de la vida, si somos nosotros los que decidimos cuál habrá de ser nuestra meta; verdad es que necesitamos de la esperanza; actuar, vivir sin esperanza es cosa que supera nuestras fuerzas, pero los tiempos del desastre y malestar humano necesitamos seriamente una justificación. Se reescribiría así entonces “convivir la propia vida.”[21]

Invocaciones a la responsabilidad subjetiva, donde la política debe crear nuevos entendimiento de cómo organizarnos, de pasar de una sobrevivencia a través de la una voluntad y una convicción de los ensayos normativos; política por otros medios; el acto de decisión configura de otro modo. La respuesta configura, a la vez, el sujeto de la respuesta y el responsable de su proceso. Zaratustra tenía razón, la muerte de Dios no iba a ser fácil, ¿Cuánto tiempo más tendremos que lidiar con la el debilitado Estado? que por otra parte busca donde caer; su caída debe ser correspondida por la materia humana “llámese residuos humana”[22] en Bauman; materia humana dispersa, arrojada a los flujos, materia humana que cambia esencialmente de cualidad-identidad. El Estado no tiene la capacidad de general existencia que tuvo en los siglos de la modernidad política. Desde entonces, existir no es un dato objetivo sino un trabajo subjetivo.

“La identidad nacida como ficción requirió de mucha coerción y convencimiento para fortalecerse y cuajar en una realidad (más correctamente: en la última realidad imaginable), y estos dos factores sobrevaloran la historia del nacimiento y la maduración del Estado moderno”[23]

No es tiempo de negar a la política[24] si no de reconocer que es el esfuerzo para que se habrá los cauces de participación social, cuya construcción es vital del sujeto en su faceta individual y colectiva, política no es sólo la actividad humana que ejerce el poder en dominación, o de partido, hacer política es ejercitar la organización, una acción cotidiana, una alineación posible que detenta la conquista cultural del ser humano.







[1] BECK, Ulrich. El Normal Caos del Amor. Las nuevas formas de la relación amorosa. Buenos Aires, Edit. Paidós, 2001, 48 p.
[2] MATHIEU, Joachim. Edward Bulwer-Lytton’s England and the English A Description of England in the “Age of Reform”, London, Standish Meacham, 2001, 29 pp.
[3] GOLDMANN, Lucien, 1955, El hombre y lo absoluto, Barcelona, Edit. Península, 1968.
[4] BAUMAN, Zigmund. Identidad, Buenos Aires, Edit. Losada, 2005, 49 pp.
[5] BAUMAN, Zigmund. Modernidad Liquida. México, Fondo de Cultura Económica, 2002, 34 p.
[6] BAUMAN, Zigmund. En Busca de la Política. México,Edit. Fondo de Cultura Económica,1999,11 pp.
[7] TOCQUEVILLE, Alexis. Memoria del Pauperismo. en: NEXOS, octubre 1999, No. 262, 67 pp.
[8] TOCQUEVILLE, Alexis. Democracia en América, México, Edit. F. C. E. , 1997, 122 pp.
[9] Popper afirma que la paradoja de la libertad ilimitada está representada por la tolerancia limitada. Dicho de otra manera: sostiene que las instituciones de una sociedad abierta no pueden dejar en libertad a los prepotentes para esclavizar a los moderados; “Si extendemos la tolerancia ilimitada aun a aquéllos que son intolerantes; si no nos hallamos preparados para defender a una sociedad tolerante contra las tropelías de los intolerantes, el resultado será la destrucción de los tolerantes y, junto con ellos, de la tolerancia” “No es que se rechacen las expresiones filosóficas intolerantes mientras podamos contrarrestarlas mediante argumentos racionales y mantenerlas en jaque ante la opinión pública”, Popper exige una plena protección a las minorías en: POPPER, Kart. “Notas”, en La Sociedad abierta y sus enemigos, Buenos Aires, Edit. Paidós, 1967, 512 pp.
[10] BAUMAN, Zigmund. Identidad , Op. Cit., 84.85 pp.
[11] GIDDENS, Anthony. Las Transformaciones de la Intimidad, Madrid, Cátedra Teorema,1992, 25 pp.
[12]BECK, Ulrich. El Normal Caos del Amor Op. Cit., 16 pp.
[13] Ibídem 67 p.
[14] Ibídem30 p.
[15] Ibídem 66 p.
[16] Es innegable, pues que no puede probarse la verdad o falsedad de la idea de progreso, según lo dice el propio John Bury. Se trata de uno de esos razonamientos inciertos: “El concepto de Progreso deriva su valor, su interés y su poder de sus referencias al futuro. Se puede concebir que la civilización haya avanzado gradualmente durante el pasado, pero la ida de Progreso no aparezca hasta que se conciba que la civilización está destinada a avanzar indefinidamente en el futuro” en: BURY, John. La Idea de Progreso., México, Edit. Alianza. El libro de bolsillo 323, 1971, 18 pp.
[17] FICHTE, Johann Gottlieb. Discursos a la Nación Alemana, Edit. Tecnos, 55 p.
[18] BERMAN, Marshall. Todo lo sólido se desvanece en el aire, México, Siglo XXI, 1991, 12 pp.
[19] BERMAN, Marshall..Op, Cit., 14 pp.
[20] CERRONI, Humberto. Técnica y Libertad. Barcelona, Edit. Fontanella, 1973, 11 pp.
[21] Giddens, Anthony y Hutton, Will. En el límite. La Vida en el Capitalismo Global, Edit. Tusquest, Barcelona, 2001, 233 p. p.
[22] BAUMAN, Zigmund. Vidas Desperdiciadas. Barcelona, Edit. Paidós, 2004, 57 pp. por otra parte en Identidad dice “El otro extremo está abarrotado por aquellos a los se les ha vedado el acceso a la elección de identidad, gente a la que no se da ni voz ni voto para decidir sus preferencia y que, al final, cargan con el lastre de identidades de otros les imponen y obligan a acatar; identidades de las que se resienten pero de las que no se les permite despojarse y que no consiguen quitarse de encima. Identidades que estereotipan, que humillan, que deshumanizan, que estigmatizan…” BAUMAN, Zigmund. Identidad, Op. Cit. 86 p.
[23] BAUMAN, Zigmund. Identidad Op. Cit. 50 p.
[24] HOLLOWAY, John., Cambiar el mundo sin tomar el poder. El significado de la revolución hoy. Herramienta-BUAP, Argentina-México. 2002, 56 p.