miércoles, 27 de agosto de 2008

PERFORMACE: LA IDEA DEL MOVIMIENTO ARTÍSTICO SOBRE LA IDEA MISMA DE HACERLO: ¿EL ARTE DE LA OCURRENCIA?

“LA” PERFORMACE: LA IDEA DEL MOVIMIENTO ARTÍSTICO SOBRE LA IDEA MISMA DE HACERLO: ¿EL ARTE DE LA OCURRENCIA? O UNA LLAVE PARA SALIR BIEN LIBRADOS DE LA POSMODERNIDAD.

“Buscamos el concepto como llave de nuestro tiempo, pero igual, no lo se, se nos ocurre hacer una nueva puerta, cuidado con la cabeza…”
José María

“El concepto es la llave a un universo multisemántico; su acción –el performance- no busca referirse al concepto mediante el mecanismo semiótico convencional, sino que lo busca actuar… pareciera, pues, que el performance es el arte idóneo para poner en práctica la utopía de “autopresentación de visibilidad y sensibilidad pura” que propone Derrida.”

Adolfo Prieto[1]

El performance es un simulacro, es una alegoría, un impulso por la nueva experiencia escénica y mirada cultural, un llamado “más allá de la representación”, es la mirada moderna y posmoderna produciendo un espacio para la sensibilidad y la apertura lúdica a ese público que involuntariamente forma parte del performance.

La interacción simbólica, el efectivo desempeño del sujeto autoconciente (F. Lyotar) ¿Importara la interpretación a su público? se entenderá como una actividad teatral, un espectáculo liberal, una acción perturbadora o creativa, transgresora o transformadora, resignificativa o alucinada, más allá del "apabullante deseo de llamar la atención”: la calidad de llamar la atención cultural, el incendio creativo que intenta ser apagado por “una multitud moralizante y prejuiciosa que ya se ve abalanzarse con todo su intrigante complejidad social.”

Los auténticos actos lo que una actividad conciente hacen pensar al mundo o al menos a la gente del metro o la plaza de que su condición de actor social (nótese la utilización del concepto “social”) para generar nuevo ambientes inesperados, es lo que desea, creo, el performance. Y cuando veamos a estos alucinantes creando un "espacio sobre el espacio" mostrarán su propia vía de dialogo, su escena será llamado: el retorno de la individualidad, bello retorno, pues la sociedad entendida por Herbert Marcuse, representaba en suma, el sacrificio de la individualidad por su sociedad.

Acción, actuación, alucinación del actor social, un ritual de interacción; tratar de tocar al otro… Cassirer, Canetti… “ser tocado por el otro”, un performancero, que se muestra más complejo, más dinámico, que permanece en la redefinición de su genio “de su propia cosmogonía”. y surge el impulso por detectar este mundo, por hacerlo más genuino, sacar a Lacan del fallido encuentro con la realidad y por eso se actúa: el mundo que se sobreactúa, se crítica, alerta, se insulta, ríe, comparte, comprende y asume identidades, advierte que puedes reflejarte en el performance, y entonces la realidad se ridiculiza.

No todos los que estiran las posibilidades del espíritu humano verán una multitud moralizante y prejuiciosa abalanzarse con todo su intrigante complejidad social, algunos con su actividad pueden ganarse el cielo incluso aceptando el dogma de fe de la ascensión, que es un ascensor que sube gracias al peso de Jesucristo, muerto. (Dalí) y también como decía el divino, los performanceros deberían odiar a Augusto Rodin porque es el autor de una escultura abominable que representa a un pensador, con la cabeza apoyada en sus manos. Imagínese, en esta postura es imposible crear nada...como mucho se puede hacer caca. Caca, caca, ca-ca...Kandinsky: otra caca de la pintura, según palabras del divino.

Ahora tenemos que decir, ya más formalmente, que el arte no posee una única esencia de definición, ni se desarrolla a partir de un programa, pero lo hace como una entidad única, identificable, y no como una mera sucesión o conglomerado. No creo que la mutación del arte moderno revele la naturaleza del arte y nos permita, por fin, superar viejas teorías; por el contrario, creo que supone una ruptura tan radical con la historia previa del arte, su identificación y difícil concepto en la práctica, tendrá lugar un largo debate, que ha configurado nuevas posturas estéticas, como la "estetica del vacio" o también llamado la perdida del simbolo en la obra de arte, la obra de Duchamp es vieja, pero ha formado sus propias derivaciones del vacio.

¿Cuál es la estrategia a seguir? Dickie o Duchamp, esos grandes aficionados al concepto de arte, sabían que se desprenderían de los solidos conceptos y la ritualidad moderna, nos dejaron en el arte, esa parte, de los actos de desesperación, de provocación y rebelión que exige de los artistas plásticos el intentado de desarrollar el llamado nuevo arte conceptual, una aparición temática en el que la idea es provocadora y evidentemente ejerce sobre el espectador otra sintonización que lejos de darle un valor formal y estético, se hace un arte por la misma idea de hacerlo: el efecto dramaturgo a la Marshall McLuhan, conversión de la escena en un movimiento comunicador: somos lo que vemos, y lo que vemos enfatiza el objeto de presencia; una alternancia del objeto crítico que logra tocar a los sujetos. ¿El museo esta en peligro de extinción? Las explicaciones formales han acabado, nada de llamar a Fukuyama aqui, su explicación tiene otra dimensión, en el fin de la historia, en el fin de las ideologías.

Michael Fried ya desde los años 60, habían rechazado la “teatralidad” en las artes; estos es, la tendencia de ciertos estilos modernistas como el minimalismo por enfatizar el objeto como presencia; algo que entendía como una creación mimética y artificial, la idea detrás de la obra”. Antonio Prieto en sus estudios recientes aunados a la emotividad de tratar identidades nos permite valorizar el estado en el que se encuentra el suceso de tras del performance.

Si en los años sesenta surgió la encrucijada del arte como idea y el arte como acción, Adolfo Prieto dice que "le performance" nació para unirlos, y citando a Lippard y Chandler, en el primero la materia es negada, la sensación ha sido convertida en un concepto, en la segunda la materia se trasforma en energía, tiempo-movimiento; el performance ha unido la idea y acción simultáneamente.

Desde la famosa desmaterialización del arte: que rechaza al objeto como fin último de la obra, y cuando Juan Acha propusiera el concepto “arte no-objetual”, y sucesivamente nombrar artes como la instalación, las ambientaciones, los happenings, las temáticas, etc. Adolfo Prieto de una manera brillantísima y en un continuo aplauso de las chicas: dice que “el postmodernismo propuso una revisión crítica de la representación mediante la reconstrucción del impulso mimético como principio epistemológico para la creación”[2]



“Pero son muy escasas las ocasiones en que durante mi vida me ha degradado vistiéndome de civil” –decía Dalí- siempre voy vestido con el uniforme oficial de Dalí. En suma, apoyándome en los estudios de Adolfo Prieto, se comprende que el performance es una apusta abierta a las acciones del mundo multiconceptual. Ya que el concepto es la llave al universo multisemántico; su acción no busca referirse al concepto mediante el mecanismo semiótico convencional, sino que lo busca actuar, y si sabemos que el concepto se ha desvanecido, se han encontrado solo signos y signos fragmentados, el performance sería un ejercicio de la recreación, espacio-acción irreductible.

Finalmente podríamos así hablar de una represent-acción, o la puesta en acción de un concepto incorporado a nivel psico-físico por el performer. La represent-acción es un signo corporal que involucra gesto, tiempo, espacio y movimiento, para provocar e interpelar al espectador.[3] Esta vertiente plástica resulto ser una puerta posmoderna sobre lo tradicional, lo que supone regenerar la actividad artística, más libre, intensa y liberadora, pero también aceptando su condición confusa, vacia y abyecta.

José Antonio.
[1] PRIETO, Antonio. Performance y Represent-acción, preparando el libro “El performance de identidades transfronterizas”: http://www.hemisphericinstitute.org/archive/text/Antonio.shtml
[2] RIETO Antonio. Op. Cit. 3 p.
[3] PRIETO Antonio. Op. Cit. 3 p.
Jose Antonio Gutiérrez.

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