miércoles, 30 de julio de 2008

LA MODERNIDAD PERDIDA DE PEMEX.

La reflexión de Omar Granados es un abrazo de ideas y un incendio movilizador para el debate del futuro energético en nuestro país, que precede a la exigencia de cuentas pendientes a nuestra historia sepultada por la mediocridad y la mentira política.

Ante este artículo, haré una breve reflexión agradeciendo a nuestro amigo la lucha que sabemos compartimos y deseamos, ahora entre los objetivos de una sociedad civil, pienso, se deben plantear, solo aquellos que existen ya la posibilidad en condiciones de su solución, ¿y que más condiciones de lucha queremos? verdad.

Y es que desde una versión legendaria de la historia en México es imposible tratar de construir un proyecto de nación, hace apenas dos años los mexicanos si más preocupación no era noticia el fin de Cantarell, no teníamos la información y es que las dos partes contribuyen: una miente y la otra no quiere saber que el milagro mexicano es el de “nunca jamás”. Nos faltan varios datos como dice Omar, nos falta la sublime parte de ser mexicanos con sus recursos.

Se ha dicho que la economía será el valor agregado o no lo será, pero los fines y medios son inseparables; ¿No se señalaba ya desde 1970 la necesidad de una reforma fiscal? ¿No es acaso un falso debate hablar de "reforma energética" en México?

Esta claro que la legendaria ignorancia de nuestros legisladores no termina por ser una clase política autista y sin contenido nacional, sino que a lo largo de treinta años aspira las bondades de las lejanas piratesca y de los nuevos compinches del ínfimo capitalismo latinoamericano, entre la burocracia, plutocracia y oligarquía mexicana, Pémex ha perdido su modernidad entre la euforia de sus pozos y la desesperanza y mentira de ser rescatados. No se intenta, esta claro, una reforma de Pémex.

Algunos profesores de la FCPyS, hace veinte años decían: “Nadie sabe qué pasará cuando el pueblo mexicano pida las cuentas del flujo petrolero mexicano en los días en los que las reservas probadas de México llegan a su final”. Lo que sí sabemos, con mejor fuente que las cuentas del “Gran Capitán”, es lo que dice (en la página 2) el documento -paquete fiscal- que la Presidencia envió al Congreso: "En promedio, durante el periodo de 2000 a 2005, la Federación obtuvo 70.3% de los ingresos petroleros totales, los cuales representaron 33.2% del total de los ingresos del sector público. Ello, por un lado, hace que cerca de la tercera parte del gasto público gravite alrededor del petróleo, cuyos precios por naturaleza son volátiles y, por otra parte, han impedido la adecuada capitalización por la industria petrolera mexicana influyendo en su rezago en términos de competitividad y productividad. En este sentido, la relativa abundancia de recursos petroleros en México ha tenido el efecto de “posponer” una reforma integral del régimen tributario."

En suma no pretendo criticar a nuestra pragmática y programática izquierda política ahora con este tema, pero creo, que ya sabíamos desde mucho atrás, que el petróleo nunca había sido de los mexicanos y que nuestro régimen fiscal es mucho peor que el que ocasionó la Revolución Francesa, es decir, no hemos podido llegar a un ingreso fiscal mayor que Francia de 1870. ¿Exigimos nuestro petróleo? ¿A quién? ¿Quién nos ha dado cuentas del destino de los ingresos petroleros de los años “volátiles” altos? La cifra de manera global no permite hablar de “manos limpias”: en 2001, 11,591 millones de dólares, en 2002, 13,111; en 2003, 16,824 millones; en 2004, 23,473 millones; en 2005 31,134, 2006 38,239 millones, 2007 77,359 millones de dólares.

Los impuestos pagados por Petróleos Mexicanos al gobierno federal en los primeros cuatro meses del año se elevó a 349 mil 598.9 millones de pesos. ¿Con que razón será la naturaleza de la exigencia? Nos exigimos instalarnos en una verdad que suponga la posibilidad de transformación. Y la transformación es inseparable de la información; la nuestra aún es mítica. La ineficiencia operativa y la pesada carga fiscal contribuyeron a la generación de estas pérdidas. Esta situación financiera ha limitado la capacidad de la empresa para invertir en actividades de exploración nueva y producción.

Ya sabemos pues que La “mano invisible” que, según Adam Smith, resuelve las contradicciones del mercado es, hoy, una estafa universal del capitalismo, aquí se muestra como una verdad absoluta, una respuesta sexenal inamovible. ¿Por qué no darle las refinerías a PEMEX? ¿Por qué no exigir capacidad tecnológica mexicana? ¿Por qué los cuentos de PetroBras y darle la espalda ARAMCO? ¿Por qué no exigir más fuentes de energía para asegurar nuestra seguridad energética? ¿Cuál va hacer nuestro papel en la revolución energética y estratégica en el Mundo?
Creo que viviremos en una aldea global más vertiginosa y sanguinaria, que los aplausos en el debate energético del senado abrirán la segunda era mítica en nuestro país petrolero, ojala y le doy la razón a Omar, que “ante la imposibilidad de participar políticamente por la vía legal en nuestro sistema político”, es indispensable que los grupos que están en contra de la iniciativa del ejecutivo respondan y lo harán valiéndose de la tolerancia de la sociedad civil, pero también y es un momento clave de la intolerancia de nuestra misma sociedad civil que estoy seguro sabrá responder, ante esto gracias por tu reflexión Omar Granados.
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José Antonio Gutiérrez
Politólogo.