domingo, 13 de enero de 2008

DE MOVIMIENTO Y PARTIDOS: LA LUCHA SOCIAL DE LA IZQUIERDA MUNDIAL



I EL CURSO ANTES QUE EL DISCURSO

La crisis social tiene una respuesta que será más violenta cuanta más se haya perdido, el ser humano se ha permitido sobrevivir, entre una y otra lucha sin consolidación de prácticas colectivas, y sin embargo, se ha lanzó el anatema contra el papel del individuo en la historia, con el pretexto de ampararse en la supuesta objetividad y generalidad de lo público por antonomasia: los medios de producción en la dinámica de las clases sociales. Tal enfoque reductor condujo a una antidialéctica reductora de la explotación responsable, en buena medida, del fracaso de las revoluciones mal llamadas socialistas.

En efecto, al unilateralizar un proceso tan complejo como el de la explotación (Marx), hegemonía (Gramsci) y dominación (Webber), colocado en el eje de cualquier teoría revolucionaria, se bloqueó la elaboración de un proyecto (no modelo genuino) de revolución anticapitalista, este es una lucha alternativa para enfrentar la crisis económica, política, cultural, los planteamientos de una lucha hegemonía de la sociedad civil en sus propias organizaciones, a los planteamientos de una lucha hegemónica por el dominio democrático de los sistema de dominación, acumulación, apropiación y distribución.

A esto “ningún socialista serio y laico podrá decir cómo será el socialismo, aunque si cómo no será (pues en el mismo no podrá existir ni la explotación, ni las necesidades materiales insatisfechas, ni la violencia)”[1] ¿Dónde se gesta el proceso político-social de izquierda por el cual las sociedades luchan su representación con sus rasgos culturales y valores en movimiento? Los estados latinoamericanos, se han retirado poco a poco de las tareas de integración y de movilización de la sociedad, tareas que asumieron los estados populistas (Cárdenas, Peronismo) en su afán por dar una base incorporadora de crecientes grupos sociales que surgían tanto para la participación institucional como para el mercado de trabajo.

Se alude siempre, “la forma de construir una sociedad buena, que pueda ser portadora de los mejores libertarios de la Ilustración, pero habiendo aprendido la lección de la propia historia contemporánea, es un tema recurrente, desde los neocontractualistas hasta los utilitaristas y los dialógicos, es el territorio común compartido en toda polémica actual. Este proceso se gesta como el renacimiento de la filosofía política y de la ética.”[2]

Pero, ¿Cómo podemos estar seguros de esta reconstrucción, si nosotros mismos no sabemos lo que este nuevo mundo debería ser? Sería un error tratar de programar para esta reconstrucción, porque al hacerlo trasmitiríamos todos nuestros prejuicios, miedos y odios, que nos hace incapaces de construir un mundo mejor. ¿Cómo, entonces, podremos prepáranos para que en nuestra juventud y en nuestras conciencias esté el trabajo de reconstrucción? ¿Ser de izquierda, inspirados en la portavoz libertaria de la Ilustración?

Al mi primer cuestionamiento clave está que “el único modo de desarrollo de las subjetivad no es el que se construyó históricamente en Europa, a partir del lento proceso de separación entre la Iglesia y el Estado que llevó al Renacimiento y al Humanismo. Lo universal no es por fuerza lo que históricamente se impuso en Europa en el siglo XVI-XVII con la Modernidad, (Baja Modernidad de Tournine)”[3] Desde donde encontrar la reconstrucción, que es para los medios ante que los fines la construcción con el Otro[4]

De esta forma, la dialéctica es, ante todo, un diálogo con el Otro. Al menos, tal como se propone en este ensayo tiene que ver con la cara a la tolerancia, y como lo entendería Platón, en lo fundamental, claro, con un serie de matices metafísicos, importantes dentro de su filosofía. El dialogo, por definición, es siempre respetuoso de cada uno de los comunicadores, ya que éstos, para que haya dialogo (antes por supuesto del consenso) deberán estar de pie a la igualdad, al entablar una comunicación retroalimetadora, de doble dirección.

La propuesta entonces es clara: una concepción dialogal de la dialéctica y, a la vez, una concepción dialéctica del diálogo, aplicarla al terreno de la historia, es decir en el curso y discurso, se trata de una búsqueda entonces que está sujeta a reducir la especulación de lo posible en el discurso sino lo que es el curso de los hechos a fin de guiar a lo concreto, bien fundamentado en voluntad (porque se expresa) y convicción (porque sabe que se beneficia y funciona) que no es el proyecto en sí (Hegel) sino que se beneficia para construirlo: pro-yectado.

Si la hegemonía “es la imposición de los propios valores e ideas, como si fuesen naturales, al conjunto de la sociedad construyendo ese “sentido común”, ese sentido en la hegemonía siempre fue incompleta y resquebrajada, impuesta por vastos sectores de la pequeño burguesía urbana y rural”[5], es decir sería un error afirmar que el neoliberalismo consiste tan sólo en paquete de políticas económicas tendientes a la liberación de las economías nacionales (ya bastante se ha escrito de tal proceso económico, esa subordinación de ver al neoliberalismo en su faceta entendible y subordinada por un solo aspecto: el económico).

Tampoco no debemos olvidar y por tanto no pude dejar de recordar que el neoliberalismo no fue una creación de intelectuales nacionales, sino el fruto de la influencia ideológica de los Estados dominantes (revolución pasiva de Gramsci) un sistema que se rige sobre la creación, transmisión y modificación de códigos culturales, sociales y de liberación esto es: marca tendencias y ritmos para la actividad humana; que hacer y como hacer: pensar, crear, producir, intercambiar, consumir, operaciones que transitan en la lógica de la hegemonía, es decir en la imposición de la actividad humana tanto geográfica, social y culturalmente a nivel mundial: ¿como comunicarse? ¿como crear arte y cultura? y sobre todo ¿quién son los actores de esta decisión? para determina las formas que deben adoptar los pueblos y las personas; ¿decide la razón o el paradigma de progreso? “progreso que es la funcionalidad de la realidad que quiere atrapar la globalización por medio del neoliberalismo” [6] y justificarlo con otro medio liberal: la democracia, conducto político e ideológico, el cual es híbrido y de creciente polarización de la sociedad, que dejan ver al crecimiento sin precedentes: extrema pobreza, subempleo, marginalidad política, etc, los estados neoliberales han carecido de respuestas, un programa programático y pragmático de izquierda quiere enfrentar el abismo de denigración con autismo.

Pues bien la falta de canales de participación lleva, en algunos países de América Latina, a una violencia crónica en la sociedad o a fuertes estallidos en los momentos de mayor conflicto. Pero esa falta de estructura institucional ha llevado también a formas expresivas y de participación política nuevas, que se manifiestan, por un lado, en el retraimiento y la resistencia comunitaria: cooperativas, comunidades religiosas, organizaciones barriales, comités de abastecimiento, por el otro lado, se han conformado grupos reducidos y poco orgánicos pero que mantienen una presión constante sobre el sistema institucional por el reconocimiento de los valores que defienden: ecologistas, derechos humanos, feminista, comité juveniles, de estudiantes, etc.

“La historia se hace de tal modo, que el resultado final siempre deriva de los conflictos entre muchas voluntades individuales, cada una de las cuales, a su vez, es lo que es por efecto de una multitud de condiciones especiales de vida… lo que uno quiere tropieza con la resistencia que le opone otro, y lo que resulta de todo ello es algo que nadie ha querido… del hecho de que las distintas voluntades individuales… no alcancen lo que desean, sino que se fundan todas en una media total, en una resultante común, no debe inferirse que estas voluntades sean = 0. Por el contrario, todas contribuyen a la resultante y se hallan, por tanto, incluía en ella. (Carta a J. Bloch 1890-C. Marx y F. Engels, 1952)[7]

La voluntad y convicción deque se tiene que innovar el proyecto, pero no si antes alcanzar “relaciones entre protagonistas de todo cambio social”[8] y activarlos en el sentido político de intervención, “hay que combatir la ida de que las relaciones sociales que se presentan deformadas por la alineación son las únicas posibles”[9] mucho menos que esta en un proyecto de la “autentica revolución”; esta no esta en una tabla, sino el la deliberación (la razón del ser humano) por tanto corresponde a un movimiento que impone no un proyecto, sino valores, una conquista por formar sujetos.

“Además, las revoluciones son provocadas por los agravios e incluso por el deseo de conservar lo que se escapa entre los dedos, como arena y amenaza con desaparecer para siempre. Ahora bien, jamás los agravios han sido tantos y tan fuertes pues las culturas son avasalladas por la cultura racista. Las revoluciones nunca se han hecho por que la gente tuviera conciencia de su necesidad (conciencia de que sólo tienen unos pocos) sino porque los hechos, independientemtne de las voluntades de los protagonistas, tenían dinámica y una lógica revolucionaria y eran incompatibles con un sistema social o régimen anacrónico”[10]

¿Cómo se forma un sujeto sin caer otra trampa ideológica en intentos por hacer lo colectivo? ¿Sin arraigar las aspiraciones y construmbres políticas que quieren la modernidad o postmodernidad? La izquierda por lo menos, ya no cae en dogmatismos fanáticos, porque a lo largo y ancho del siglo XX, la práctica marxista se instala en un dogmatismo cuyo modelo involuntario es la Iglesia con sus artículos de fe. Los seguidores del marxismo y, concretamente, del Partido (ha saber de izquierda), en posesión de la verdad absoluta, podían dedicarse a la tarea, sin escrúpulo alguno, de remover los obstáculos de cualquier clase que se interponían en el camino de la Revolución, representada por ellos (léase mejor por los dirigentes), y peor aún pregonando que “el fin justifica los medios” (un casillero muy pequeño para Maquiavelo)

Por cierto revisar el paradigma maquiavélico significa incursionar en el paradigma de poder, algunos lo han despreciado como Holloway, otros lo han esquematizado y moldeado para su racionalidad y entendimiento como Webber, pero ¿quién puede negarlo?, esto es clave para entender que el poder (que no es una espada, sino una relación social, es la posibilidad para la obediencia) empieza por los que han interpretado la realidad, por que han discernido bajo sus intereses, porque han “elegido” ver las posibilidades del terreno, se han sometido a la revelación del entorno dinámico en que se mueven constructores, destructores y seguidores, no son victimas de la instrucción deliberativa, es decir, el de seguir una “razón” (Lutero) sino son constructores de la suya.

Reclamo entonces el alejamiento humanista en la política, con el cuento de que el fin justifica los medios, ha desatado los demonios de la ineficiencia, y la vocación pragmática o realpolitik cuya vocación polarizadora, excluye y violenta el sentido el programa de rehacer lo social, el pacto consistiría entonces en intervenir con los valores éticos en el papel del individuo en su dinámica de las clases sociales, el apoyo con el Otro, un dialogo con el otro (aceptar que esto es tolerancia) lo dos logos, las dos razones, para hacer dialéctica el cual no hacen un drama o un escándalo para sepultarlo, para amenazarlo sino para presenciar una reconstrucción de lo social, el dialogo entre instituciones, entre organizaciones, entre subordinados, solo puede revelar los procesos que han abarcado a cada movimiento como sujetos para que se degrade un modelo irracional, fuera de los beneficios que cada uno sugiere: el neoliberalismo.

Rehacer lo social[11], significa entonces asumirse en la guerra contra el autismo por el poder del Estado “que puede cambiar, ahora es capitalista… de ahí de construir un Estado de transición autogestionario y democrático y que eduque en la autogestión y ayude a facilitar el largo proceso de aprendizaje del altruismo, la fraternidad, la cooperación y la solidaridad”[12], y que este “verdaderamente” en contra de la dominación neoliberal.

El pacto social de Flores Olea lo transfiero al rehacer lo social, trato de identificarlo con la transformación de los valores, transformar el paradigma maquiavélico, el principio amoral de la actividad ideológico-político que ha imperado en la historia, tal principio se manifiesta como razón de Estado, en el orden de la moral pública, cuyos actores se localizarían en las cúpulas gubernamentales. La idea de pacto de lo social es una metodología que trato de definir como una dinámica relacional que conduce a la reflexión, si se aspira a la corrección de “¿quién decide?” no se definirá en el discurso, programa o modelo, sino en la práctica de la vida, laboral, de organizaciones, académica, empresarial, de correlación de fuerzas, de los actores que trabaja “que hacen”, y esto nunca será por decreto.

Entonces el Estado de los Decretos (no concensos) donde “llegamos a la democracia” son Estado cada vez más autoritario lleva a que una demanda importante de los movimientos sociales y también de los partidos políticos en esa olimpiada por “ampliación de la ciudadanía”: los grupos excluidos luchan por penetrar en el sistema, presionan para que se realice una apertura institucional que les permita obtener respuesta a sus necesidades. Sin embargo, al tratar de abrir el orden institucional (ya no digamos orden mundial que Flores Olea quiere abrirlo por la democracia radical en la globalización[13]) el movimiento resulta muchas veces subversivo, pues cuestiona los mismos fundamentos del Estado Tecnocrático post Estado Mínimo.

Enfrentarse a la democracia no significa destruirla sino recuperarla en la medida del curso, no podemos ya esperar a un proyecto de izquierda iluminador, sino presenciar, criticar y fijar perceptiblemente algunos objetivos ya realizables en nuestro entorno en esta aventura contra la hegemonía, esto es enfrentarnos a la escala sin fin de la modernidad, la aventura por crear valores que el neoliberalismo ha condicionado no realizar y por eso se ha condicionado para escalar a la “igualdad” y a la “libertad” y la democracias se ha convertido en una potencialidad eterna para ello, sus fuentes el diluir al individuo y en efecto del miedo parecen ser las fronteras de sus limitaciones.

Sin democracia de Estado, claro que la sociedad se organizan, decide, se enfrenta, son fuerzas sociales que han saltado de la cuna de la democracia que ofrece el Estado y quieren recuperar la voluntad de la razón colectiva; en un trabajo cotidiano, comunitario, parece ser que se enfrentan a rehacer la vida civil, la de los actores, y ya no los ridículos espectadores frente a los propietarios que expliquen los determinantes de la ganancia para aliviar su pobreza y la acumulación del capital y su distribución.

Esta es la preocupación nada delirante ni energuménica (palabra “energúmenos” que en el latín clásico es poseídos, en algunos casos, significo “poseídos del diablo”) es la aventura que los movimientos han practicado con mucho esfuerzo para sobreponerse a la hegemonía que explica Gramsci y a la dominación que describe Webber, es decir a salir de la denigración que supone un inmenso desencuentro con uno mismo, los movimientos que practican una deliberación, la otra razón, no pueden ser denigrantes, sino que incursionan a la fuerza de construir valores, están en el encuentro con el otro; con uno mismo.

Reconocer también que los grupos más reaccionarios, entre los cuales suelen habitar, ciegos y arrogantes, progresistas, han sido, por naturaleza, intolerantes, no se han enfrentado a construir valores, ni mucho menos a considerar conceptos que los defina por sus acciones, como si se trata de imponer, a toda costa, el esnobismo consagrado por Nietzsche en la célebre fórmula: hay que vivir peligrosamente. La cual, por cierto, forma parte de la supersnob inversión nietzscheana de los valores y, desde luego, de los dudosos géneros de vida posmodernos, sean activistas, hippies, punks, etc. ¿Vivir peligrosamente es vivir contra el capital? ¿Reactivar la democracia? ¿Estar en la guerrilla? o reactivar los valores y los conceptos que nos definen diariamente.

Los movimientos y algunos partidos, el PT en Brasil, los “Piqueteros” en Argentina se han enfrentado a lo que los partidos-democraticos, prácticamente nunca ha incursionado: reestablecer la soberanía (sus decisiones) no la ritualización por el poder (también el EZLN lo ha puesto en práctica) sino a la implementación de la organización alerta de la explotación de sus regiones, de su cultura, liberándose de la acepción de progreso y modernidad, forman discursivas verticales, “que a diferencia de las viejas pirámides sociales, que eran estáticas, las modernas se apoyan en otra forma de estatismo: el ascenso sin fin”[14]

Dejemos entonces de ser prisioneros de las metáforas que presiden nuestro tiempo, que vinculan formas de entender el mundo y de actuar sobre él, ya que éstas explican algunos segmentos de la realidad pero enmascaran otras, conceptos como globalización, neoliberalismo, pobreza, izquierda (de partidista y social) han entrado en ambigüedades, su falta de contorno claro lo han sumergido poco a poco en un referente común, conceptos refugio que sirve para ocultar nuestras dificultades a la hora de describir lo que ocurre, a la pregunta ¿cuál es el origen de todos los males? no es posible sacrificar la respuesta con un descrédito totalizador “es el Imperio” como Hardt y Negri.[15], o responder sobre la aventura desconocida, como lo hace Holloway[16] “cambiar al mundo sin tomar el poder” es decir la revolución ahora es la disolución del poder ¿cuál poder?, ¿de élites?

Hay que sangrar a Dios, es decir, llenar con su sangre los vasos vacíos, como decía San Agustín de Tagaste, África (luego obispo de Hipona, en Argelia) llenar esos vasos sagrados que son diferentes para cada sociedad: los conceptos. Entonces se dirá los “energúmenos” los “poseídos del diablo” sangran a Dios, a lo totalizador, y lo hace suyo, piensan globalmente, en el Imperio, pero se actúa regionalmente (Enrique Dussel), o los Bárbaros que escaparon de la cueva, los que desarrollan el sujeto, “Los Nuevos Bárbaros están, como los antiguos, construyendo nuevas relaciones sociales y humanas y nueva cultura, aún en el seno de mundo tradicional y eurocéntrico que mantiene su formas exteriores”[17]

¿Qué es ser de izquierda hoy en día? ¿Cómo debemos comprenderla a la incorporación de las batallas electorales y a las movilizaciones sociales? no se pretende interpretar los datos, las posiciones y los diretes, sino replantear la cuestión en esta pregunta: ¿Cuáles son los enfrentamientos que ha tenido las acciones de ser izquierda en América Latina?

Estamos entonces frente a un desarrollo cognoscitivo de definir a la izquierda; y se puede recorrer la aventura, rompiendo con todo lo sólido que nos proporciona la memoria trágica que de esa palabra resulta, con el pretexto de ampararse en la supuesta objetividad, el desafío para descubrir su significado esta lejos del manto arropador de la inercia. Se plantea entonces que esta aventura obliga a trascender la realidad objetual-dada “en una exigencia de horizonte que encarna el desafío de asumir la voluntad de construir y a la vez de estar en la historia para forjar los ámbitos de sentidos en cuyos cauces hay que ver las conductas y las experiencias, en forma de responder al desafío de cómo el hombre trasforma su época en experiencias”[18]; el de ser izquierda, es una experiencia, ya no un decreto del Estado para hacer el consenso, la izquierda se coloca ante la historia la exigencia de construir el futuro, haciedo precisamente el presente, no para lo posible sino para lo que inminentemente se realiza ahora mismo, en palabras de : “Queremos al mundo y lo queremos ahora” (Jim Morrison. The doors-“The End”, 1969)

Luchar siempre contra la inercia, pero siempre partiendo del presente, plantea trascender límites, un viaje a lo desconocido basándose en una necesidad de realidad nueva, he aquí la razón de la utopía, la política como herramienta que realiza objetivos.

Se tiene que reforzar la idea del porvenir haciendo indispensable lo que fue y lo que se esta haciendo, ¿a quienes despreciamos? ¿a quienes aspiramos? ¿que es lo que compramos, lo que debatimos, lo que está en nuestra preocupación como estudiantes, trabajadores, empresario? ¿A quien le preocupa la educación por ejemplo? ¿A quien beneficia el Estado de Derecho? me siento incomodo cuando se dice que hay un programa alternativo de izquierda y adopta “un destino posible” usando el argumento despreciable que la política es el arte de lo posible, al constatar la imposibilidad inmediata de cambiar las cosas debido a la tan desfavorable correlación de fuerzas hoy existente, consideran que no les queda otro camino que ser realista y reconocer esa imposibilidad adaptándose oportunistamente a la situación existente, ¿la izquierda es una revolución?, por supuesto, es la revolución cotidiana, un flujo distinto de las conciencias pasivas, inertes y desfavorables para varios sectores. Nelson Mandela recuperó las oportunidades al hacer la revolución negociada, lo posible fue realizado porque precisamente porque no era un programa sino una acción de fuerzas sociales que aprovecharon esas oportunidades.

“Las cualidades que espera se impongan algún día serán entonces hoy reglas para su conducta, si es coherente; por eso odiará la injusticia y la opresión, se indignará ante la miseria y la ignorancia”[19] luchará toda su vida por construir otra cosa que acerque más a realizar la utopía, ¿por vía democrática? ¿monárquica-parlamentaria?

Por fin la izquierda que quiero definir es esta; la que lucha por imponer relaciones humanas y de igualdad en su entorno, que no está ya subordinada, sino que construye al sujeto, y con ello otras subjetividades, construye historia, es decir, construye libertades[20]. Otra subjetividad que realice mejor al ser humano, es la izquierda el entorno de poder realizable que se efectúa cada día, nadie puede mantener su dignidad si deja pisotear la de otro ser humano.

La utopía es así apertura y acción comunitaria y, a la vez, un potente elemento para la construcción del sujeto, la política (acción de decidir) es el arte de la decisión y esta no está en el mundo de lo posible, sino el mundo que se realiza: la revolución cotidiana, con este concepto quiero decir que las oportunidades no están a la espera de un programa de mecías, sino de el movimiento social, que no debe estar sujeto a un partido a una organización, porque el movimiento construirá partido siempre con el flujo hacía un objetivo regional.

A la pregunta de ¿quién decide-que hacer? se manifiesta el propio Maquiavelo al consagrar una praxis política desvinculada de la moral, dándole cuerpo al paradigma político inconmovible a lo largo de la historia, el fenómeno irreversible de mundialización en un análisis Flores Olea aparece el conducto político e ideológico como un paradigma reparable que puede funcionar en la globalización “porque aunque esta en manos del capital, recuperar a la globalización es la obligación de la política”[21], ¿obligación del mundo? para “…corregir el orden internacional existente en manos del capital depende sobre todo de una transformación de la relación de fuerzas políticas, de un nuevo pacto social que asuma específicamente la realización de fines sociales y humanos”[22]

“Si la ciencia es “descubrimiento” de realidades antes ignoradas, ¿estas realidades no son concebidas, en cierto sentido, como trascendentes?... Todo consiste en ver si se trata de una creación “arbitraria” o racional, es decir “útil” a los hombres para ampliar su concepto de la vida para volver superior (desarrollar) a la propia vida.[23] ¿Hemos descubierto ya como apropiarnos de la globalización? ¿la revelación de democracia radical es el enfoque que se da dentro de trabajadores explotados, así como todos aquellos estratos de la población cuyas actividades se encuentran vinculadas y subordinadas no precisamente por interese y fluctuaciones del capital?

No estoy encontra de la modernidad, pero el ejercicio de una nueva mundialización no capitalista, ¿democrática? es tarea de sujetos y movimientos que desplacen a los partidos y que surgan en ellos. Es tiempo de hacer entonces política por otros medios; esta es reactivar la izquierda como el conducto de lo realizable, la política no como arte de lo posible, sino como el arte del acuerdo que se realiza, de volver posible las partes de la utopía, no ceñirse a orientaciones provenientes de la realpolitik, porque significa resignarse a no actuar sobre la realidad, renunciar de hecho a hacer política y doblegarse a la política que otros hacen. Realizar la izquierda, es otra política, realizar otras subjetividades, eso se realiza por las más diversas vías (no solo la partidista).

La Humanidad vive sumergida en este capitalismo mundializado[24] pero la inmensa mayoría de ella mantiene aún formas comunitarias que el capitalismo intenta subsumir pero que no elimina. El mundo de la política pues es el mundo de las decisiones y los acuerdos, la izquierda se realiza en el curso y no únicamente en el discurso, es decir, debe originarse en el movimiento y no el partido mismo; el movimiento debe ser organizado y no lo organizado hace movimiento como planteamiento inicial.

El individuo se mueve, debe surgir ¿Qué no es el Grito? de Holloway que nos dice “En el principio es el grito. Nosotros gritamos… El pensamiento nace de la ira (¡!)[25], no de la quietud de la razón; no nace del hecho de sentarse, razonar y reflexionar sobre los misterios de la existencia”[26] concuerdo con la evocación del pensamiento como móvil “este es nuestro punto de partida: el rechazo de un mundo al que sentimos equivocado, la negación de un mundo percibido como negativo. Debemos asirnos a esto”[27] ¿de que forma? ¿Sin tomar el poder? ¿Contra quienes? ¿Contra el capitalismo? ¿Contra la globalización?, llenemos esos vasos sagrados, los conceptos, pues al hacerlo iremos justificando el movimiento; la expresión de nuevas relaciones que se construyen.

La izquierda entonces responde ha dos geometrías, una partidista y otra social; vías políticas necesarias para decidir una alternativa que se construye en lo inédito, una sobreposición social y estatal que reflejan un resurgimiento del sujeto tanto en su carácter humano, como su relación con el orden estatal: la sociedad civil. “La señales de la izquierda, ciertamente, se han desdibujado en todo el mundo. Los referentes ideológicos y culturales, políticos e institucionales que alimentaban en nuestros países identidades fuertes, conductas precisas, discursos críticos, se debilitaron o desaparecieron de una manera que por muchos motivos y para muchos se asemeja a una inmensa derrota”[28] La izquierda no se define el discurso, sino el curso, la lucha por otras conciencias esta en continuo enfrentamiento.

La izquierda es pues la imposición de nuevos valores, nuevas subjetividades que realicen el pacto social: la revolución cotidiana no subordinada al Estado, ni a programas despreciables de poco horizonte que no construye al sujeto.

El viaje que se han iniciado y que se pretende continuar consiste en recuperar el horizonte perdido bajo la sombra de las grandes teorizaciones con las que el hombre busca apropiarse del mundo, que en la medida que no se agota en una experiencia estrictamente cognitiva, obliga a ubicarnos en los contornos de manera de reconocer lo necesario de las rupturas por las que han atravesado el hombre a lo largo de su historia. No es tiempo de despreciar a la política misma, no es tiempo de negar a la política para con el poder[29], si no de reconocer que es el esfuerzo para que se habrá los cauces de participación social, cuya construcción es vital del sujeto en su faceta individual y colectiva (labor individual que recompone en su análisis Tocqueville[30]), política no es sólo la actividad humana que ejerce el poder en dominación, o de partido, hacer política es ejercitar la organización, en esos términos se define la protestas social de Guillermo Almeyra ¿quién la dirige? diversos movimientos y diversos partidos que necesitan definirse completamente, no lo han hecho por el discurso.

“No basta numerosas movilizaciones obreras, campesinas, indígenas o de desocupados para poder hablar de movimiento social. Este debe tener un objetivo declarado, reunir acciones que tengan características y aspiraciones comunes”[31] Así como la información no sirve de nada si no se interpreta, los movimientos sociales deben tener un aspecto en común el de no soportar más ser excluidos o no incorporados, pero basto con un objetivo, no con todo un panfleto que no se cumple, o no se sabe como alcanzar alguno de sus puntos.

El movimiento que ha recogido a la política está en contra de lo que ya nos dice Revueltas “efecto aislamiento”, es decir, el empeño permanente del poder construir compartimientos estancos: muros “fronteras increíbles” [32], creo que la izquierda es una forma de organización que puede desarrollar proyectos, sino antes ser movimiento. “El extraordinario proyecto de Lenin: la dirección-consciente de la historia, uno de los más ambiciosos propósitos de la humanidad a través de sus más grandes pensadores, desde Platón, se realiza, primero, en el partido bolchevique, como democracia en la sociedad. Esta realidad histórica, este grandioso experimente, dura tan sólo apenas seis años escasos, de octubre de 1917 a la muerte de Lenin en 1924”[33] la gran pregunta es que si estamos en la ruta de la humanidad cuando el reconocimiento histórico del hombre, esta fundamentado con la negación de la negación: la democracia vs la democracia, en una partidista y estatal y la otra de movimientos de un cauce más social. Impulsar la democracia cognoscitiva, constituyó la preocupación medular durante años, que dio aliento al trabajo teórico y político de Revueltas, “sabemos, eso sí, que el hombre no morirá, es decir la racionalidad de la materia pensante”[34]

LO INEDITO, PARA HACER LA IZQUIERDA DEFINIDA

La izquierda, es el recuentro humanista con la política, la reconstrucción del sujeto y la realización constante del pacto social, todo ello en movimiento, de modo que no hay oposición total entre individuos y comunidad y, por el contrario, en la lucha de la comunidad, construyendo nuevas subjetividad colectiva, como en los piquetes o asambleas populares, como en las comunidades indígenas, se desarrolla también el sujeto. el contorno para restablecer la izquierda, es saber contra que se lucha y con que soporte ideológico se le hace frente, más que socialistas creo que debemos ser más humanistas.

Se habla de efervescencia en los movimientos y ya no tanto en los partidos de izquierda, porque a estos primeros se han abierto nuevos canales de participación política, es decir la dirección esta dada no por sujetos (como López Obrador) sino por la dirección de un cambio de cultura política, sus valores innegociables y con demandas bien definidas. En Ecuador y en Perú los movimientos del “gas” del “agua” son demandas concretas con principios base y con orientaciones humanistas que desarrollan en la practica política. Es tiempo entonces que los partidos políticos y los movimientos sociales amplíen su margen de resistencia y de convivencia y que los partidos políticos se sujeten a lo inédito de la lucha de los movimientos sociales.

Debe entonces ser que la organización de izquierda se presente con un perfil ético netamente diferente, que sea capaz de encarnar en su vida cotidiana los valores que dice defender, que su práctica sea coherente con su discurso político, como lo era la del Che, de ahí el gran atractivo que representa para la juventud cansada de discursos que no se corresponden con los hechos.

Y como el objetivo de la revolución social no es solamente luchar para sobrevivir sino transformar para convivir, es necesario que incursionemos en el mundo de la moral, buscado la transformación directa y cotidiana del modo de vivir, pensar y sentir, creando una nueva estructura de valores. Esperar que todo esto ocurra por la simple transformación de las relaciones de producción es apostar al evolucionismo mecanicista darwinista.

Una nueva moral es una posible respuesta a la profunda crisis programática y teórica que vive la izquierda latinoamericana, aceptar que existe una crisis programática no significa quedarse de brazos cruzados pues seguiríamos con el paradigma económico del seguimiento de las recetas neoliberales es el esquema retorcido y ambulante que no crea una nueva estructura de valores.

La nueva moral no es un Grito, no es el que se vallan todos[35], no se trata hacer desaparecer las contradicciones entre los valores sociales y los valores individuales, aspirando a construir un mundo de cooperación y solidaria, y esta lucha por transformar la vida cotidiana debe empezar junto con el compromiso militante, no tiene por qué esperar el triunfo de la revolución social ya que, como dice el Che, es el propio individuo el que debe someterse a un proceso consciente de autoeducación y “autogestión” que precisamente “no es sólo una reivindicación del papel de los trabajadores en la empresa sino que de ser también otra forma de construcción del Estado y de Gobierno… una sociedad con autogestión social generalizada, debe hacer retroceder la lógica mercantil”[36]

¿Cuál es el lugar que deseamos tener en el mundo? por ello, no sólo lo explícito es lo importante, sino también las definiciones que surgen del silencio, ¿Quién construye la democracia? Los partidos políticos que se dicen de izquierda ya han tardado suficiente. Voluntad y Convicción es la fuerza que existe en la izquierda, el primero porque es autogestivo y el segundo porque esta seguro bajo las acciones de que su vida cambia, o la del futuro, o la del otro. Además de las banderas enarboladas por la revolución francesa: libertad, igualdad y fraternidad, que conservan toda su vigencia, se puede pensar que habría que agregar una cuarta bandera: la de la sobriedad.

Para que los gobiernos de la izquierda represente un práctica realmente alternativa, es necesario que se diferencien nítidamente de los gobiernos autoritarios de derecha y de los populistas; peronistas, cardenistas, etc., de derecha o de izquierda que hasta ahora ha sido y siguen siendo inmensamente mayoritarios en América Latina.

Un intento por analizar sobre un panorama analítico tan diverso exige reírse lucidamente de las metáforas, que corrompen el entendimiento, recorrerla, convertirla en efectos y actores, al margen del plano dialéctico, esto obliga abordar la historia del hombre como la historia de su razón: su empeño por construirse como sujeto buscador de contornos, transgresor de límites (impuestos) para alcanzar espacios de conciencia y de experiencia más vastos para apropiarse de horizonte nuevos. Y en esta dirección constatar cómo ha tropezado con muros y abierto puertas para reconocer el espacio de lo establecido y aquello que permanece a su espera, porque siempre el hombre ha sabido estar en el límite que desafía cualquier orden de lo que se le dice es lo real, encontremos los enemigos de la humanidad, los extranjeros de la humanidad.




[1] ALMEYRA, Guillermo. La Protesta Social en Argentina 1990-2004, Edit. Continente, 2004, 54
[2] PIA, María Lara. La Democracia como proyecto de Identidad Ética.
[3] ALMEYRA, Guillermo. La Protesta Social en Argentina 1990-2004, Edit. Continente, 2004, 54 p.
[4] De los que no reconocemos, olvidamos o borramos de nuestra memoria colectiva, ellos y nosotros inmersos en la soledad, búsqueda incesante de sus rostros y de los nuestros que permiten verse al fuego de las explosiones (en Siria, en Irak, en Palestina, etc.) los crímenes del olvido están incrustado el término de los Otros
[5] ALMEYRA, Guillermo. La Protesta Social en Argentina Op. Cit. 55 p.
[6] BURY, John. La Idea de Progreso. Edit. Alianza. El libro de bolsillo 323, México, 1971, 22 p.
[7] MARX, C. y ENGELS, F. Obras Escogida, t II. Moscú. Ediciones en lenguas Extranjeras, 1952, 34 p.
[8] ALMEYRA, Guillermo. La Protesta Social en Argentina Op. Cit. 60 p.
[9] ALMEYRA, Guillermo. Op. Cit. 60 p.
[10] ALMEYRA, Guillermo. Op. Cit. 95 p.
[11] Víctor Flores Olea y Abelardo Mariña Flores, Crítica de la globalidad, Fondo de Cultura Económica, México, 1999, 184 p.
[12] ALMEYRA, Guillermo. Op. Cit. 70 p.
[13] Víctor Flores Olea Op. Cit., 150 p.
[14] ZAID, Gabriel. El Progreso Improductivo. Edit. Océano, 1999, 68 p.
[15]HARDT Michael y NEGRI Antonio. Imperio. Harvard University Press, Cambridge, Massachusetts, y Londres, 2000.
[16] HOLLOWAY, John., Cambiar el mundo sin tomar el poder. El significado de la revolución hoy. Herramienta-BUAP, Argentina-México. 2002
[17] ALMEYRA, Guillermo. Op. Cit. 55 p.
[18] ZEMELMAN, Hugo. Sujeto: Existencia y Potencia. UNAM, Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, 1997, 32 p.
[19] ALMEYRA, Guillermo. Op. Cit. 54 p.
[20] Esta es la máxima expresión de Benedetto Croce, puede verse en la revista ¿Qué es el arte? ¿Qué es la historia? en: http://www.enfocarte.com/2.13/ensayo.html
[21] Víctor Flores Olea y Abelardo Mariña Flores, Crítica de la globalidad. Op. Cit. 150 p.
Víctor Flores Olea Op. Cit. 175 p.
[22] Ibidem 184 p.
[23] GRAMSCI, Antonio. Escritos Políticos 1917-1933, Siglo XXI, México, 1981, 374-375 p. (1933 Maquiavelo. Sociología y Ciencia Política (Ver también párrafo sobre el Ensayo Popular de BUJARIN, Nicolai y a su libro Teoría del Materialismo Históricos. Ensayo popular de sociología marxista en: Cuadernos de Pasado y Presente, México, 1977, Número 31)


[25] El pensamiento no nace de los instintos, sino del dominio de los mismos, la ira es sólo una expresión de salir de un pensamiento que no incluye al otro.
[26] HOLLOWAY, John., Cambiar el mundo sin tomar el poder. Op. Cit. 13 p.
[27] Op. Cit. 15 p.
[28] TORRES Rivas, Edelberto. “Acerca del Redespliegue Ideológico de la Izquierda”, en: Tendencia, Nov-1993, No. 25, El Salvador, 16 p.
[29] Holloway, John., Cambiar el mundo sin tomar el poder. El significado de la revolución hoy. Herramienta-BUAP, Argentina-México. 2002, 56 p.
[30] TOCQUEVILLE, Alexis. Democracia en América. Edit. F. C. E. , 1997, 315 p.
[31] ALMEYRA, Guillermo. Op. Cit. 91
[32] N. POULANTZAS. Poder Político y Clases Sociales en el Estado Capitalista. Edit. XXI, México, 1973, 173 p.
[33] REVUELTAS, José, Dialéctica de la conciencia. Edit. Era, Vol. 20 (Obras completas), México, 1986. p. 227 p.
[34] REVUELTAS, José, Dialéctica de la conciencia. Op. Cit. 1986. p. 228 p.
[35]
[36] ALMEYRA, Guillermo. Lo Político y la Política en la Mundialización Op. Cit. 77 p.

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